martes, 31 de enero de 2017

Sálvame. Sálvame de las miradas hirientes y lacerantes con tu besos chiquitos y tus enormes sonrisas.
Sálvame de caer en picada en la espiral de mi caos y ser víctima de trampas tontas sin sentido.
Sálvame como muchas veces de naufragar en una gota de agua.
Sálvame, que solo a tu lado mi mundo tiene forma.

Aparta de mi ese fantasma del pasado y que Dios me libre de voltear mi vista a el.

Tú que me apartas del miedo que a veces me consume y me haces sentir valiente.

Sálvame del veneno de lenguas bípedas y rescátame de esta habitación de paredes rotas sin ventanas, y llévame allá, a nuestra burbuja donde el tejado es color azul cielo y las paredes como nubes blancas...

Que desde que llegaste a mi vida solo cuento caricias y acumulo sueños y esperanzas.

Sálvame de personas que me apagan las ganas y cúrame tú de complejos tontos y de los mil y un intento de huida que he tenido.
Que mi mundo se complemente con el tuyo, que mi paz sea tu sueño y tu despertar mi alegría,
y que se detengan los relojes en esta hora en la que tus brazos me dan abrigo.
Que tu ilusión sea mi motivo y para tus lágrimas tengas siempre mi consuelo.

Sálvame de odios y venganzas.
Que en tus manos me resguardes el alma y que tu voz me acaricia la vida,
como que aquella noche que mude de piel y me refugie en la tuya.

Y fuiste verbo, mi consuelo, mi abrigo, mi refugio y mi calma..

Que mis pies sigan tus latidos y que tu espíritu agitado encuentre descanso en mi pecho.
Escríbeme la vida,con tus dedos que están llenos de vida propia, sálvame con tu niño interior de los adultos y sus desdichas.
Y que nunca olvide la dicha de tenerte junto a mi,
porque cada día me rescatas, me curas y me salvas.

Tan infinito como los instantes de mi Alma.
©Hazel Castillo.


miércoles, 11 de enero de 2017

Y es que mis letras no son para que te enamores de mí ,sin embargo escribo para ti.
Para que des pasos firmes, para que sepas que a tu paso si alguna mirada se cruza con la tuya, te des cuenta que es por ti, por tu hermosa sonrisa, por esa belleza que se siente en todo el lugar cada vez que llegas, y sobre todo esa belleza que está en ti, que tú te vas y ella permanece.

Te escribo para que mires el mundo como lo mira un niño, con esos deseos enormes de descubrirlo, pensando que ni el espacio es tan lejano y sintiéndose capaz de poder llegar de un salto. Escribo para que siempre sonrías y que nada te quite el aliento a menos que sea el amor, que un día te sorprenda.

Escribo para que sepas lo hermoso y lo maravilloso que eres,

Quisiera que te dieras cuenta de la magia que encierra tu corazón, magia que se filtra por las rendijas de esta sociedad tan agrietada, llena de caretas y de moldes rotos. Te escribo a ti para que sepas que eres extraordinario, que el mundo necesita personas como tú y yo, que vivimos con el alma revuelta, con la corriente en contra y el ímpetu a veces cansado, pero firme como piedra.
Yo escribo para ti, para que no te busques en los lugares equivocados y puedas mirarte como te miro yo, que se te escape una sonrisa al toparte con tu imagen y que se te llene el corazón como se me llena a mi al mirarte a ti.

Ama tus rarezas, así como las amo yo.

Porque estamos hechos de lo mismo, pero yo desde hace tiempo aprendí a acariciar esas rarezas que me hacen diferente, que me hacen única, así como cada uno de mis defectos, los envolví en papel de regalo y me dije a misma: “Felicidades son un regalo para ti, aprende a vivir!.”

Yo no pido que pienses en mi, pero estas letras me hacen pensar en ti, porque sé que las leerás, quizás tardarás, pero con ellas te quiero abrazar.
Tu magia hace tiempo me cautivo, porque lo que yo veo en ti, lo que tú eres no lleva nombre, no se etiqueta, no tiene peso, ni se mide.
Quien tú eres se llama raíces, se llama fundamentos sólidos, que es eso que te lleva y te sostiene, a veces sin que tú mismo lo sepas.
Porque cada día en esa soledad en la vives, pelas y ganas mil batallas, cumples sueños que ni siquiera persigues, y nunca compites para sobresalir porque tu eres único .
Lo que buscas ya lo tienes, te viene de adentro, en tu risa, en tus lágrimas, en tus ganas de vivir, en lo que escondes y en lo que compartes, en lo que callas y en lo que gritas, cree en ti, así como te creo yo.

Yo escribo desde la esperanza que mis letras se queden en ti, como tú te quedaste en mi, que sepas que aunque a veces las situaciones y circunstancias te muevan el piso, y te lluevan los recuerdos, nada podrá despojarte de ti mismo de todo lo que tú eres.
No escribo para que me busques a mi, sino para que te encuentres a ti, porque no eres consecuencia, tú eres causa de todo, porque cada día que pasa me sorprendes, y a cada instante me doy cuenta que eres verbo conjugado que habita en el silencio.


Detrás de la máscara.
©Hazel Castillo.