viernes, 4 de diciembre de 2015

A mí me cura las penas tu sonrisa, tu mirada,
me curan tus palabras cuando me dices lo terca que soy. jajajaja!
A mí me rescata del vacío la vida que tienen tus letras,
me rescata tu voz cuando me susurras al oído que me “amas siempre”,
cuando tiernamente te acercas a mí y consigues que baje la guardia 
y me abrazas en silencio y solo se escucha el latir de nuestros corazones haciendo eco 
en la vida de los que nos rodean, dejando en evidencia la idea que somos 
y el propósito que tenemos.
A mí me salva el estar frente a ti y que me mires …y sentirme hermosa 
porque eso es lo que me dice tu mirada.
Me libera el reírnos por cualquier cosa porque seguimos siendo niños, 
porque eres capaz de ver siempre lo bueno en todo mi caos.

Me liberas del mundo y su hipocresía cuando doblas tus rodillas junto a mí
y juntos rogamos a nuestro Dios que se haga su voluntad.

Y cada día me empujas al "Yo puedo" con tu sonrisa,
porque con ella te adueñas de lo hermoso de lo dulce 
y entonces soy capaz de tragarme el mundo 
y como siempre te digo de poner pecho a las balas 
y si caigo mil veces, mil veces me levanto... 
y todo por la bendición de caminar a tu lado cada día.

Hoy veo atrás y me doy cuenta del valor de este día, de este momento,
del acierto que fue cerrar los ojos al pasado y tomar la fuerza y la valentía de seguir adelante,
de lo difícil que fue mostrarte las cicatrices de mí corazón y aprender a caminar tomada de tu mano.
Tú me sacaste de mi asfixiante letargo, porque llegaste en el momento justo a devolverme el entusiasmo que había perdido viviendo una vida donde moría todos los días tras una puerta.

Junto a ti aprendí que todo pasa por algo, que nada es casualidad y que la vida es todos los días.

A mí me salvas tú.
Me salvas con el talento que tienes para ser simplemente tú.
Esa magia tan tuya para construir emociones,
tu empatia para llegar a otros sin necesidad de venderte ni aparentar ser quien no eres.

A mí me cura el alma esa vocecita que vive en mí corazón
y que con una sonrisa grande tomado de tu mano me dice "estamos contigo ".
Me salvan esos saltos de aquí para allá, porque me recuerdan que la osadía es necesaria,
que existen los súper héroes y que los villanos no siempre fueron villanos,
solo eran héroes que nunca fueron capaces de esforzarse por rescatarse a si mismos.
Por eso tú eres mi héroe

A mí me calma la ira, el dolor y el llanto, tú voz, 
cuando bajito me recuerdas que ya soy libre, 
que las cadenas que un día me ataron ya se rompieron 
y que detrás de esa puerta…siempre estarás tú, esperando por mí.

Y es que a mí me salva tu sonrisa y el esfuerzo que aveces haces por mantenerla, 
aún teniendo mil motivos para llorar, 
tomas mi mano, me abrazas y me dices “Vamos que se Puede”
Yo sé que no ha sido fácil!

Por eso a mí me salva tu amor,
por que lo vivo libre sin atadura, porque no tengo que descuidar mi amor propio para amarte a ti, porque nunca regatee tu cariño ni tu atención.
Me salvan nuestros sueños y me sujetan a la vida, 
y me salva la vida que me ata a nuestras metas que vienen como promesas de lo alto

Porque contigo puedo resistir. 
Porque estoy en paz conmigo misma y todos los días tenemos un motivo para seguir adelante, incluso...incluso cuando el cuerpo ya no puede más.

Porque la lluvia hoy cae con fuerza 
y me recuerda que todo cambia, que todo pasa, 
que contigo vino un viento nuevo que apaciguo todo pensamiento triste 
y me ayudaste a creer de nuevo que nací con un propósito 
que es nuestro propósito, el caminar juntos todos los días.

(Tan Infinito como los Instantes de mi Alma.)
©Hazel Castillo.