lunes, 7 de septiembre de 2015

Y si me olvidas, si de pronto ya no me recuerdas, jamás daría por pérdida ninguna estrategia. Entonces cada día sería un intento, una y mil veces me daría a la tarea de que en tu corazón otra vez me encuentres, que en tu alma me veas como siempre.
Dejaría mis letras en medio de cada uno de los libros que tu leas, huellas de lo nuestro en cada camino por donde vayas y en tu jardín sembraría pedacitos de nuestra historia, y mi voz escondería  sigilosamente en todo lo que escuches.
Pondría las piezas de mi corazón entre tus cosas para que poco a poco vuelvas a armarlo y al tenerlo completo entre tus manos, a tus ojos me revele de tal forma que sientas por tus venas el amor que cosechamos.
Recobrarás entonces la  memoria de tu corazón y las sonrisas reaparecerán, nuestras manos se reconocerán al más mínimo roce y te enterarás, que me has amado desde siempre, que no existe olvido capaz de borrar todo lo que juntos hemos construido, porque a fuego fue tatuado en lo más profundo de nuestro ser, escrito en la médula de lo invenciblemente eterno.

©G.Alejandro García.