domingo, 2 de agosto de 2015

Y están esas noches donde todo se llena de ausencia,
noches en las que extraño,
que me lleno de impotencia
noches de gritos ahogados y lágrimas amargas
por un abrazo que no llega,
por un beso que no puedo dar..

—Pero está la sinceridad de tu mirada que secuestra la mía, esa que
me dice todo, que cada vez que me miras me la quedo y la llevo conmigo
a donde quiera que valla.

Y llegan días malos en los que siento
que sonreír es pecado capital,
donde cualquier sonrisa
es como si atentara contra mi dignidad.
Días en los que sonreír pesa tanto
como si en mi corazón
cargara la tristeza de toda la humanidad.

— Pero esta la sencillez de tu sonrisa
que llenó cada vacio que había en mi alma
esa sonrisa tuya que cauteriza cualquier herida.
la misma que desde que llegaste le hizo trampa a mis recuerdos
y se instalo en ellos.

Y hay veces en los que siento que mi grito no llega
donde mi voz se convierte en sollozo
donde cualquier baile,
se me asemeja al cuerpo de un ahorcado que se mese
en su horca y por eso prefiero el silencio.

—Pero esta tu voz, que me suena a destino cada vez
que pronuncias mi nombre, que despierta mis sentidos
que hace eco en cada rinconcito de mi corazón.
Tu voz a la que enganche mi vida y camino sostenida
a ella.


Hoy que el mundo sangra heridas de guerra
que al caminar se siente el calor de la sangre
recién derramada de madres, niños, ancianos
sangre de hombres que mueren luchando
por su bandera, por su libertad.
Hoy que en el silencio de la noche
se logra escuchar el llanto de niños
maltratados, abusados…
Hoy que de rodillas miro al cielo
y pregunto hasta cuando?

—Estas tú que  pintas de ilusión y verdad cada mañana
que tomas mi mano y juntos lo podemos todo,
que sabes cuando tengo miedo y me haces fuerte.
Que cuando llega ese momento en que me quedo sin fuerza
me miras y sonríes para mi
y tu sonrisa se convierte en lluvia
en este mundo que hoy es desierto árido.
Y vienes y te quedas junto a mi y atentas contra el miedo
en mi corazón, entonces me abrazas duermo
aferrada a ti y me olvido por un instante
del sonido de las balas, de todo el odio
de toda la tristeza acumulada...

Entonces ahí hasta ese momento en tus brazos es cuando
todo encaja.

(Tan infinito como los instantes de mi Alma.)

©Hazel Castillo.