martes, 11 de agosto de 2015

Silvestre, segura, rebelde sin más guía que la sonrisa mía y de los demás, sin más patria que aquel rinconcito a la orilla del rió donde me iba a soñar.
Recuerdo ese olor delicioso a tarde húmeda a tierra mojada, el sabor del café recién hecho de la abuela  y las horas interminables en el viejo piano con  mi nono…

Pantaloncillos cortos con los ruedos deshilachados de tanto correr de allá para acá, de subir y bajar árboles y hacer zambullidas en el pasto húmedo,de perseguir los bichitos que se encuentran tras la lluvia, de tirarme boca arriba al lado del río y tratar de entender su canto extraño mientras soplaba dientes de león.
Recuerdo mis enormes y valiosos tesoros, escondidos claro! -en el fondo de mi corazón- inesperados y brillantes, todo aquello que quería que perdurara para siempre.
La música de mi abuelo, los rezos de mi abuela, la sonrisa dadivosa del señor de la tienda (que me llenaba de dulces siempre que pasaba) y las conversaciones con mi amigo ( aquel que nadie veía) pero que me acompañaba por las tardes, mi amigo “invisible” lo llaman algunos ( aunque hoy sé que no era tan invisible)....
Todo aquello era perfecto, parecía inmortal.

Hoy, ahora, todo se mezcla, y regreso allá, en un instante, todo esta ahí, justo donde lo deje, esperando para que yo voltee un poco y decida mirar al pasado, a ese pasado que siempre valdrá la pena volver y para recordar de donde vengo y desde allí encarar mi futuro sabiendo lo que soy y hacia donde voy.
A sentarme nuevamente a la orilla de aquel rió, a mirar desde allí la que ha sido la escuela de mis tropiezos, y que con raspones en mis rodillas intento subir nuevos peldaños hacia cosas mas grandes, caminando y tropezando hacia sueños que desde niña traigo en mi mochila y ya es el momento de hacerlos realidad.
Hoy mi piel no es la misma que antes, esta piel es nueva, mas áspera, mas amarga…
aunque cuando siento tu roce se vuelve tersa, perfecta,perfumada, porque en ese instante necesito tus caricias y ese lugar donde acurrucarme.

Hoy es de esos días en los que me detengo y regreso allá, a recordar y recoger un poquito de todo lo que allí deje, me siento y me pregunto, si sigo siendo yo, si en algún momento he dejado de ser aquella niña, que decía que era como un caracol que cargaba con mi casa y mi carga,o si por el contrario,fui o soy como la tortuga que vivía temerosa escondida en su caparazón...me pregunto donde nacieron mis miedos, si yo era poderosa,capaz de cualquier cosa…

Todos los caminos me traen aquí, a este lugar, a mi lugar secreto, al mejor lugar del mundo,
donde lo que me destruía me recomponía, donde lo que buscaba lo hallaba, donde mis miedos formaron mi esencia.
Aquí, donde el frió calentaba mi espíritu,donde lo que me asustaba me hacia brillar.
Aquí, hoy desnudo mi alma y se acaba toda prórroga para ser valiente y continuar, aquí donde ya no postergo mi felicidad.
Aquí donde no tenía nada, pero lo tuve todo.


(Diarios)
©Hazel Castillo.