lunes, 17 de agosto de 2015

Imágenes, gritos, lucha, decepción, dolor
abusos, tristeza, enojo, impotencia, niños
hombres, mujeres, ancianos, animales, fronteras…


No se trata de mí,
se trata de los pies descalzos de un niño
que camina en busca de su comida
o en busca de donde refugiarse del frío.

Se trata de la niña que corre huyendo de su predador.

No se trata de mí, se trata de este vacío que siento
en el estómago cada vez que veo a una mujer golpeada,
se trata del eco que hacen en mi alma las lágrimas inocentes
de ese bebe agredido por sus padres.
(Que no sabe cómo defenderse de aquellos que se supone deben amarlo)

Se trata de rabia e impotencia, más no de silencio e indiferencia.

No, no se trata de mí, se trata de esas personas que duermen
en las calles en cajas de cartón y de la lluvia cruel que cae
sobre ellos.
Se trata de familias que revuelven basura
para calmar su hambre.

No se trata de mí, no, no te equivoques,
se trata de esos que manchan
sus manos con sangre de animales
que a cambio de trofeos les arrancan su vida,
y al mejor postor venden su piel y partes,
no son humanos pero son seres vivientes
como tú o como yo, que tienen crías como
tú o como yo, que sienten dolor como tú o como yo
que mueren en manos de predadores como tú o como
yo.

No se trata de mí!
Se trata del dolor y desgarro de esas mujeres que les arrancan
sus hijos de las manos, de sus vientres y son explotados y vendidas como
si fueran objetos de uso.
Se trata de la sangre derramada de muchos mutilados fríamente.
Se trata del triste mirar de ancianos al ver su herencia con armas en las manos

Porque las armas? Porque un niño con un arma en la mano, y no con un libro en su
mochila, una ilusión en su corazón y una sonrisa en sus labios?

No se trata de mí.
Se trata de la vergüenza de ver que en países llamados
civilizados, luego de destruirse entre sí, se levanten barreras migratorias
que sin importar si son de derecha o izquierda se olvidan de los de abajo
y de sus derechos, dejando de lado lo civilizados y convirtiendo todo en
un país mudo, sin más gobierno que la inconsciencia y la impunidad
sin más sentimiento que el odio, dejando de lado
lo que alguna vez significó justicia.

Y así jamás terminaría…

Pero no se trata de mí,
se trata más bien de todos, de la fuerza que tengamos para gritar
de la pena ajena de que a muchos este tema no les importe, como si no se tratase también de ellos, que no se trata de lucirse en letras, sino de ese dolor
que habita en la conciencia que nos obliga a no callar, a romper el silencio
a querer ser todopoderoso y tratar de cambiarlo todo.


(Con tonos grises)
©Hazel Castillo.