sábado, 29 de agosto de 2015

Leía sobre la caravana de madres centroamericanas que cada año buscan a sus hijos desaparecidos en México. Hoy, 29 de agosto, realizaron una ceremonia en Reynosa, Tamaulipas, en la que bendijeron el Río Bravo, donde indocumentados cruzan para llegar a Estados Unidos y donde perdieron a sus hijos hace 5 años.

¡Que triste!
Hay que ponerse en sus zapatos, para entender la necesidad de cruzar territorios fronterizos en absoluta "ilegalidad", hay que tener los motivos suficientes como los tienen ellos para entender la angustia, el enojo y sobre todo el dolor que esta experiencia deja en cada uno de ellos, en sus familias (las que se quedan) y en las que viajan con ellos.

En las noticias presentaban personas llorando a aquellos 72 que hace 5 años perdieron su vida y de pronto me encontré destrozada frente al televisor, recordando que yo un día fui de esos miles que tuvieron que cruzar una frontera, pensando que quizá, sería la frontera de la muerte, mientras tanto, veía a esas madres que lloraban por haber sobrevivido, con tanto dolor de estar vivas, preguntándose ¿porque sus hijos se fueron y ellas no?

Los que hemos tenido que hacer algo así,que tenemos esa experiencia en las entrañas,
lamentablemente sabemos que los números que nos hacen saber no son ciertos (siempre es más muchos más). Todos los días mueren personas indocumentadas tratando de cruzar, todos los días policías fronterizos violan y golpean a mujeres y niñas.
En esa noticia se mencionan los 72 de aquel triste día, pero hoy y siempre son miles, por docenas tratan de cruzar, y docenas desaparecen y hoy yacen en fosas clandestinas que pertenecen a los gobiernos.

Si cada frontera hablara y contara una historia, si cada camino hablara...
Si yo pudiera olvidar aquel día y aquella noche…
A Dios gracias hoy estoy aquí y puedo contarlo, aunque lo hice de niña, recuerdo sobre todo el permanecer en un vagón de un tren por casi 15 horas en total oscuridad, con hambre y frío, y repito Gracias a Dios estoy aquí, pero muchos no lo pueden contar, otros lo cuentan y recuerdan que perdieron a alguien en el intento, y digo intento porque quizá no lo lograron.
Nos enteramos de "x" cantidad de muertes de migrantes por las noticias, pero han matado y violado a miles de niños y niñas.
Nombres que ya fueron olvidados y borrados de las búsquedas.

El número de migrantes llegó a exorbitantes cifras por la culpa misma del sistema tan manoseado y contaminado de cada país, y al final, el “criminal” es esa persona “indocumentada” y “extranjera”.
No son solo 72, son miles en todo el mundo,
quién se acuerda de ellos?
quién trata de entender sus motivaciones?
quién honra sus muertos?
Al contrario, del migrante todos se aprovechan, los gobiernos, las grandes redes del narcotráfico, los noticieros con su amarillismo, más quién dignifica su trabajo? su lucha y su historia?
Y entonces me pregunto:
Dónde están las llamadas “Organizaciones de ayudas internacionales”? donde están los que “luchan por los derechos humanos” ?donde esta la JUSTICIA que abogue por todo este genocidio mundial ?quien detiene esto?
Hace 5 años fueron 72 ( y mi dolor por ellos y sus familias) pero antes fueron miles más y después fueron miles más y hoy son miles, pero, y mañana?...

Y ahora le pregunto, usted que lee esto,
entiende este dolor?
se hace parte del grito por aquellos que son como usted y como yo?…
entiende que ayer fueron ellos, y hoy son estos pero mañana puede ser usted?…

Extendería su mano para darla a esos que ve deambular por la calle, por aquel que es llamado “indocumentado” o “ilegal”?

Pero si algo es cierto y lo grito hoy:
Ningún Ser Humano Es Ilegal.

(Con tonos grises)
©Hazel Castillo.



lunes, 17 de agosto de 2015

Imágenes, gritos, lucha, decepción, dolor
abusos, tristeza, enojo, impotencia, niños
hombres, mujeres, ancianos, animales, fronteras…


No se trata de mí,
se trata de los pies descalzos de un niño
que camina en busca de su comida
o en busca de donde refugiarse del frío.

Se trata de la niña que corre huyendo de su predador.

No se trata de mí, se trata de este vacío que siento
en el estómago cada vez que veo a una mujer golpeada,
se trata del eco que hacen en mi alma las lágrimas inocentes
de ese bebe agredido por sus padres.
(Que no sabe cómo defenderse de aquellos que se supone deben amarlo)

Se trata de rabia e impotencia, más no de silencio e indiferencia.

No, no se trata de mí, se trata de esas personas que duermen
en las calles en cajas de cartón y de la lluvia cruel que cae
sobre ellos.
Se trata de familias que revuelven basura
para calmar su hambre.

No se trata de mí, no, no te equivoques,
se trata de esos que manchan
sus manos con sangre de animales
que a cambio de trofeos les arrancan su vida,
y al mejor postor venden su piel y partes,
no son humanos pero son seres vivientes
como tú o como yo, que tienen crías como
tú o como yo, que sienten dolor como tú o como yo
que mueren en manos de predadores como tú o como
yo.

No se trata de mí!
Se trata del dolor y desgarro de esas mujeres que les arrancan
sus hijos de las manos, de sus vientres y son explotados y vendidas como
si fueran objetos de uso.
Se trata de la sangre derramada de muchos mutilados fríamente.
Se trata del triste mirar de ancianos al ver su herencia con armas en las manos

Porque las armas? Porque un niño con un arma en la mano, y no con un libro en su
mochila, una ilusión en su corazón y una sonrisa en sus labios?

No se trata de mí.
Se trata de la vergüenza de ver que en países llamados
civilizados, luego de destruirse entre sí, se levanten barreras migratorias
que sin importar si son de derecha o izquierda se olvidan de los de abajo
y de sus derechos, dejando de lado lo civilizados y convirtiendo todo en
un país mudo, sin más gobierno que la inconsciencia y la impunidad
sin más sentimiento que el odio, dejando de lado
lo que alguna vez significó justicia.

Y así jamás terminaría…

Pero no se trata de mí,
se trata más bien de todos, de la fuerza que tengamos para gritar
de la pena ajena de que a muchos este tema no les importe, como si no se tratase también de ellos, que no se trata de lucirse en letras, sino de ese dolor
que habita en la conciencia que nos obliga a no callar, a romper el silencio
a querer ser todopoderoso y tratar de cambiarlo todo.


(Con tonos grises)
©Hazel Castillo.




martes, 11 de agosto de 2015

Silvestre, segura, rebelde sin más guía que la sonrisa mía y de los demás, sin más patria que aquel rinconcito a la orilla del rió donde me iba a soñar.
Recuerdo ese olor delicioso a tarde húmeda a tierra mojada, el sabor del café recién hecho de la abuela  y las horas interminables en el viejo piano con  mi nono…

Pantaloncillos cortos con los ruedos deshilachados de tanto correr de allá para acá, de subir y bajar árboles y hacer zambullidas en el pasto húmedo,de perseguir los bichitos que se encuentran tras la lluvia, de tirarme boca arriba al lado del río y tratar de entender su canto extraño mientras soplaba dientes de león.
Recuerdo mis enormes y valiosos tesoros, escondidos claro! -en el fondo de mi corazón- inesperados y brillantes, todo aquello que quería que perdurara para siempre.
La música de mi abuelo, los rezos de mi abuela, la sonrisa dadivosa del señor de la tienda (que me llenaba de dulces siempre que pasaba) y las conversaciones con mi amigo ( aquel que nadie veía) pero que me acompañaba por las tardes, mi amigo “invisible” lo llaman algunos ( aunque hoy sé que no era tan invisible)....
Todo aquello era perfecto, parecía inmortal.

Hoy, ahora, todo se mezcla, y regreso allá, en un instante, todo esta ahí, justo donde lo deje, esperando para que yo voltee un poco y decida mirar al pasado, a ese pasado que siempre valdrá la pena volver y para recordar de donde vengo y desde allí encarar mi futuro sabiendo lo que soy y hacia donde voy.
A sentarme nuevamente a la orilla de aquel rió, a mirar desde allí la que ha sido la escuela de mis tropiezos, y que con raspones en mis rodillas intento subir nuevos peldaños hacia cosas mas grandes, caminando y tropezando hacia sueños que desde niña traigo en mi mochila y ya es el momento de hacerlos realidad.
Hoy mi piel no es la misma que antes, esta piel es nueva, mas áspera, mas amarga…
aunque cuando siento tu roce se vuelve tersa, perfecta,perfumada, porque en ese instante necesito tus caricias y ese lugar donde acurrucarme.

Hoy es de esos días en los que me detengo y regreso allá, a recordar y recoger un poquito de todo lo que allí deje, me siento y me pregunto, si sigo siendo yo, si en algún momento he dejado de ser aquella niña, que decía que era como un caracol que cargaba con mi casa y mi carga,o si por el contrario,fui o soy como la tortuga que vivía temerosa escondida en su caparazón...me pregunto donde nacieron mis miedos, si yo era poderosa,capaz de cualquier cosa…

Todos los caminos me traen aquí, a este lugar, a mi lugar secreto, al mejor lugar del mundo,
donde lo que me destruía me recomponía, donde lo que buscaba lo hallaba, donde mis miedos formaron mi esencia.
Aquí, donde el frió calentaba mi espíritu,donde lo que me asustaba me hacia brillar.
Aquí, hoy desnudo mi alma y se acaba toda prórroga para ser valiente y continuar, aquí donde ya no postergo mi felicidad.
Aquí donde no tenía nada, pero lo tuve todo.


(Diarios)
©Hazel Castillo.


domingo, 2 de agosto de 2015

Y están esas noches donde todo se llena de ausencia,
noches en las que extraño,
que me lleno de impotencia
noches de gritos ahogados y lágrimas amargas
por un abrazo que no llega,
por un beso que no puedo dar..

—Pero está la sinceridad de tu mirada que secuestra la mía, esa que
me dice todo, que cada vez que me miras me la quedo y la llevo conmigo
a donde quiera que valla.

Y llegan días malos en los que siento
que sonreír es pecado capital,
donde cualquier sonrisa
es como si atentara contra mi dignidad.
Días en los que sonreír pesa tanto
como si en mi corazón
cargara la tristeza de toda la humanidad.

— Pero esta la sencillez de tu sonrisa
que llenó cada vacio que había en mi alma
esa sonrisa tuya que cauteriza cualquier herida.
la misma que desde que llegaste le hizo trampa a mis recuerdos
y se instalo en ellos.

Y hay veces en los que siento que mi grito no llega
donde mi voz se convierte en sollozo
donde cualquier baile,
se me asemeja al cuerpo de un ahorcado que se mese
en su horca y por eso prefiero el silencio.

—Pero esta tu voz, que me suena a destino cada vez
que pronuncias mi nombre, que despierta mis sentidos
que hace eco en cada rinconcito de mi corazón.
Tu voz a la que enganche mi vida y camino sostenida
a ella.


Hoy que el mundo sangra heridas de guerra
que al caminar se siente el calor de la sangre
recién derramada de madres, niños, ancianos
sangre de hombres que mueren luchando
por su bandera, por su libertad.
Hoy que en el silencio de la noche
se logra escuchar el llanto de niños
maltratados, abusados…
Hoy que de rodillas miro al cielo
y pregunto hasta cuando?

—Estas tú que  pintas de ilusión y verdad cada mañana
que tomas mi mano y juntos lo podemos todo,
que sabes cuando tengo miedo y me haces fuerte.
Que cuando llega ese momento en que me quedo sin fuerza
me miras y sonríes para mi
y tu sonrisa se convierte en lluvia
en este mundo que hoy es desierto árido.
Y vienes y te quedas junto a mi y atentas contra el miedo
en mi corazón, entonces me abrazas duermo
aferrada a ti y me olvido por un instante
del sonido de las balas, de todo el odio
de toda la tristeza acumulada...

Entonces ahí hasta ese momento en tus brazos es cuando
todo encaja.

(Tan infinito como los instantes de mi Alma.)

©Hazel Castillo.