sábado, 25 de julio de 2015

Ojalá que NO lo leas.

Este es un atentado contra tu conciencia, bomba que estalla en tus ojos mientras eludes la realidad, para ti que eres un refugiado escondido en la comodidad ¿de qué enemigo fantasma huyes tú? Si cada noche te duermes en tu cama soñando futuros, mientras otros despiertan cada mañana en un lugar diferente, donde el silbido de una bala que pasa rozando es su despertador y donde el mañana es perpetuar el mismo miedo que viven hoy.

Esta es la granada que viene a cercenar el bienestar en el que te regocijas, es el misil que viene a remover tu egoísmo crónico y heredado, es el grito agónico que rompe tu tan apreciada calma, la onda expansiva quemándole la piel a tu complacencia, la hambruna sigilosa que viene a comerse tu “buen corazón”, son las esquirlas de cada lágrima infante que revienta en el suelo impactando en tu retina, esos que sin saber leer ni escribir lo primero que aprenden es a gritar auxilio y piedad. Esto no es más que el explosivo puesto en el centro de tu hogar, amputándote la paz. Estos son todos y cada uno de los nombres que en el anonimato quedaron puestos en una fosa común, cargando en tu espalda.

Esto no está hecho para conmoverte, si ya nada lo hizo, solo existe para que te caiga mal, para tu desagrado, para decapitar tu apática individualidad, para que insultes a quien lo escribe y no sigas leyendo, y lances tu arsenal de excusas y argumentos, mientras se exponen las tripas de tu lastima compasiva y poca vergüenza.

Esto es para que te duela la inocencia con la que miras desde lejos, como se desangra sobre ideales ciegos, quien solo encontró paz en el vientre de la madre que lo parió, con más miedos que esperanzas, mientras rogaba. Es el cuchillo que amenaza a una niña mientras es ultrajada, puesto en lo que más quieres y resguardas, este es el mismo dedo asesino que aprieta el gatillo indicándote como cómplice, señalándote como culpable, esta es la represalia inerte pero no muda, contra el peor acto de violencia irreverente, silencioso y desquiciado, adjudicado por la fuerza terrorista más cruel que existe, con adherentes de todas partes y simpatizantes en todo el mundo y un solo ideal en común, la indiferencia.

©G.Alejandro García.