domingo, 19 de julio de 2015

A veces se me atascan en la garganta las palabras
y se me amarra con un nudo la voz.
Restos de esquirlas de un pasado que se rompió en mil pedazos
se me incrustan en la mirada
y me coso las heridas con el hilo más fuerte
y doloroso que encuentro…
En el alma siento que me falta un pedazo y
en el corazón tengo cicatrices donde nadie hubiera imaginado
que algún día pudiera sangrar

Si pudiera solo dejarme caer
como dejo caer un vaso
y sepultarme en estas letras...

A veces quisiera cambiar de nombre
y llamarme Ana por ejemplo-  
pero Ana´s hay muchas,
la chica que se para en la esquina a vender amor
la que se sube a la micro a pedir limosna
la que se pone una capucha o una mascara y va ala guerra
a pulir sus heridas, a defender su causa.
A veces quisiera esconderme en mi castillo
y desgarrarme las entrañas
hasta quedar sin ellas y así no sentir
los aullidos interiores.

Y dibujar tu mano, y cocerla a la mía
para así sentirme fuerte...

A veces quisiera patear mis errores y hacerlos a un lado
como si se fuesen una piedra y lanzarlos al río,
pero en estas letras no hay un rió, ni hay piedras
aunque errores tengo muchos.

Que fácil es hablar del dolor, cuando lo miran de lejos
cuando estás del otro lado.

Lo cierto …
es que no puedo dejarme caer y quebrarme como un vaso...
No puedo arrancarme las entrañas,
aunque... sí, me coso las heridas con tanto
dolor como cuando fueron hechas…
No puedo lanzar mis errores al rió, por eso los cargo conmigo
hago las paces y aprendo de ellos...

No me llamo Ana, pero lucho y grito.

Un día fui herida,
pero en el corazón están las cicatrices,
aquí,
donde nadie hubiera imaginado
que algún día pude sangrar.

(Diarios)
© Hazel Castillo.