viernes, 12 de junio de 2015

Recuerdo la primera vez que nos conocimos, y siento la misma la paz que sentí aquella noche,
el reloj marcaba las nueve y mi vida se detuvo cuando te miré…

Repaso cada paso juntos y nuestras andadas desde el primer día que cruzaste por mi puerta,
aquel momento en que te convertiste en mi compañero de batalla, desde aquel día fuimos uno, un ejercito de dos que hemos combatido y hemos ganado, contra nuestros fantasmas aquellos que despertaron cuando te abrí la puerta.
Recuerdo las cartas azules que intercambiábamos donde nos contábamos nuestro día,
recuerdo la fuerza que ponía en cada una de mis letras para demostrarte “lo feliz que era"
lo “perfecto que era todo”
— creo que quería contradecirte cuando me decías que falta algo más…

Que difícil se me hacia a veces explicarte que hacia frió,
que estaba sola, que no tenia a donde ir, que difícil decirte que quería confiar,
pero que nunca había tenido nada verdadero tangible, y que no sabia como hacerlo…

Recuerdo cuando una noche entre lágrimas me hablaste de tu caos y yo... de mi tormenta…

Y así fuimos enfrentando cada batalla, como equipo, como uno,
enfrentando y ganando, cayendo, llorando, sonriendo y venciendo y sobre todo agradeciendo.

Cuando he tenido que enfrentar algún gigante sola, has estado ahí en la retaguardia, como atalaya vigilante advirtiéndome por donde vendrá un ataque nuevo, has estado ahí mostrándome cuales son mi armas pero sobre todo me has mostrado que siempre he tenido las mismas armas (desde pequeña) solo que ahora a tu lado son mas fuertes.

Me has visto caer, me has visto en más de una ocacion con un dolor tan intenso que tus ojos se diluido y tu alma se a quebrado y sé que más de una ves has querido correr y tomar mi lugar, pero solo has podido abrazarme y sostenerme la mirada y decirme que aguante solo un poquito más,
que siga luchando, has tomado mi mano y he sentido que has estado mas cerca de mí de lo que yo misma he sabido.
Y por más que te ha dolido El te ha dicho al oído:
“Poco a poco, aún no es el tiempo, esto debe pasarlo y aprenderlo sola”...

Gracias a ti con tu paciencia y tu calma, aprendí a cerrar los ojos y dejarme caer...
porque sé que nunca tocare fondo, por que sus manos me sostienen, aprendí a ser clara y directa sin lastimarme a mi misma, de ti aprendí a poner limites que primero soy yo y mi paz y si alguien me hace daño hago un alto y cambio de dirección, me enseñaste a dedicarme tiempo, ese que tanto tiempo me negué, porque todo era para los demás, aprendí a creer en mi
y en todo lo que puedo hacer …
Y cuando te vi llorar aprendí a reconocer mis debilidades.

Me siento tan orgullosa!
Porque desde el primer momento que tomaste mi mano nada ha sido fácil y aquí estamos
porque me escogiste como tu guerrera, porque juntos hemos ganado la batalla la más grande de todas...

Hoy di un paso mas...ayer dolió..y hoy duele…
Pero mañana recordaremos juntos todos los primero pasos que hemos dado, tu en tu caos y yo bajo mi tormenta...
Y entonces vendrá la calma y saldrá el sol y seguiremos luchando y seguiremos venciendo…

Porque juntos seguimos confiando en aquella promesa del primer día.

(Sin renuncia)

©Hazel Castillo.