martes, 9 de junio de 2015

Déjame soñar,
deja que me zambulla en mis pensamientos locos,
siempre buscando lo posible a lo imposible,
lo palpable a lo volátil.
Deja que me estrelle contra el muro mas alto
de esos que no comprendan mi locura,
deja que me arañe la envidia sin sentido
de aquellos que le temen a soñar.

Deja que me recueste en el piso,
que estoy cansada de tanta lucha,
con los ojos rojos pintados de lágrimas
pero con muchas ganas de levantarme y continuar.

Deja que te ame,
que te extrañe con tanta fuerza
que sientas que levitas cada vez que pienso en ti
Que mis manos pierdan el tacto
hasta que llegue el día
en que dibuje con la yema de mis dedos tu figura,
y recorra a ciegas cada punto de tu piel .
Deja que el tiempo vuele
mientras te imagino llegando a mi,
y que los relojes se detengan
cuando llegue la hora de mi desnudez,
y que el mundo quede atado
mientras damos rienda suelta a lo que somos,
que en un quejido susurrado
yo me entrego toda a ti a cambio de tu sonrisa.
Déjame llorar,
deja que ahogue todo esto que duele y estorba,
déjame que limpie las paredes de mi alma,
y que recosa las hoyitos de mi corazón
que los parche de nuevo,
que tengo tanto acumulado,
tantas lágrimas atrasadas
que llevaría mis recuerdos mas bonitos
a ese vacio oscuro donde lanzo todo esto
y lo taparía con ellos,
y lo sellaría con cada sonrisa de aquellos
que me sonríen cuando me ven pasar.
Déjame aferrarme a estas ganas de vivir inmensas que tengo
a pesar de cada golpe de cada filo de cuchillo que he vivido .

Déjame, déjame llorar de dolor solo un segundo,
y recupero las fuerzas,
más calma, más rota pero más fuerte
y más segura.
Déjame que pase lo que pase
me perdone a mi misma,
que me perdone cada descuido
por el que pague algún precio.
Porque mi oración es verdadera
y sé que no tendré condena.

Déjame decirte si,
aunque ya sabes que yo no tengo cura
para la locura que habita en mi,
que soy de sangre dulce
pero a la vez soy fiera desatada,
que prefiero el frió de la calle,
al calor una cama
si el cambio vale el precio de mi vida.
Déjame gritar mis emociones
estas que se me juntan en la garganta,
porque prefiero caer gritando
que callar y andar por la vida con la cara triste,
Porque me conoces
y lo sabes,
que no doy un paso atrás,
ni me devuelvo,
ni me rindo cuando he tenido que dar la cara
ante algún fracaso.

Porque solo tu me conoces
y sabes que para mi no hay medida suficiente
cuando de tus manos acariciándome se trata,
que no me gustan las etiquetas
ni los aplausos a glorias chuecas ,
que no tengo mas amor que tu amor,
ni mas credo que nuestro Dios.

Déjame que rompa lo que ata mis pasiones,
deja que tropiece con mi corazón
y que las lágrimas nublen mi mirar,
deja que camine hasta el final del arco iris
y allí plante nuestro destino,
deja que sonría cada noche
cuando tomo tu mano
y caminamos al país de la fantasía
por no perder la costumbre de ser mas niños cada vez.

Y si soy torpe deja que esto me arrastre
que solo así me saldrán las alas
y solo así podré emprender mi vuelo.
Deja que sea la reina de mi pedacito de cielo,
allá donde camino sin miedo
y mi valentía tiene sus raíces

Deja que me llueva la vida
y me salga el sol en el alma,
que quiero perseguir mi sombra
y encontrarme cara a cara con mis retos,
como ese de viajar de aquí al sur
mientras pongo de cabeza tu mundo.

Deja que me pierda, deja que tropiece…
que esta soy yo
sin tregua,
impaciente,
con todo el apuro que me da mi terca persistencia.

(Sin renuncia)

©Hazel Castillo.