jueves, 2 de abril de 2015

A ti te celebro hoy mujer porque así lo quiero,  a ti que no necesitas un memorándum para saber que tu lucha es diaria, ni yo un calendario con un día especial que conmemore lo que yo te elogio con orgullo a cada segundo.
A ti yo te festejo ahora y porque se me da la gana, a  ti que no utilizas el disfraz de feminista para aparentar una actitud irreverente y vanguardista,  porque te sabes mujer y no marioneta de algún concepto idealista distorsionado, a ti que entiendes que la igualdad es más que una cosa de género sino de humanidad, que le extiendes las manos a tus pares por muy dispares que alguna vez pudieron ser contigo,  porque sabes que ser mujer va más allá de un labial, de los tacos y algún perfume de Victoria's Secret, a ti yo te celebro ahora porque te lo mereces siempre.
A ti mujer que no te quedas meciéndote en la hamaca del pasado, manteniendo dormido al presente y soñando futuros ya extintos, a ti que has hecho de cada golpe y caída el escalón para subir más arriba, y de cada herida una razón para seguir adelante sabiendo que cada cicatriz es una lección aprendida.A ti mujer que nunca te acomodas a las masas dormidas que siguen modas sonámbulas, que nunca despiertan y siempre están fantaseando entre lo banal y la vanidad que les somete a lo superfluo.
A ti  que no te dejas hipnotizar por la palabrería encubierta de  textos pretextos lanzados como anzuelos al azar, como esa poesía de belleza supuesta con fines ególatras y compensadores de carencias ocultas y que pretende ingenuamente subestimar tú inteligencia.
Y es que tú sabes que no necesitas las sombras de nadie para disfrutar de tu intimidad como te plazca o la fama aquella por la cual tantos se desviven para ser alguien en la vida.
Y es que a ti no te hace falta fingir ni usar caretas para conquistar si sabes que siendo tú misma encontraste el amor al natural y sin tantos artilugios.
A ti hago esta reverencia mujer, porque sabes que hay otras que dan pasos por el camino que ya recorriste y les das el empuje que a ti no te dieron, que a pesar de estar cansada, siempre dices presente, que a pesar de estar agotada siempre impulsas a seguir a cualquiera que este por rendirse. Déjame que te admire a ti mujer, aunque hacen falta miles como tú, como miles comparten el mismo espíritu de esfuerzo y la misma garra con la que tú has sabido enfrentar todo embate de la vida. Más tú, siempre única e irrepetible, intensa y constante, hecha de fuego honesto y sinceridad cortante, espada de doble filo para quien toque lo más sagrado tuyo.
Ante ti yo me arrodillo, su majestad, porque te sabes princesa del corazón de alguien y no de algún cuento de hadas obsoleto, y eres reina de ti misma sin algún gobernante con afanes posesivos, y la realidad de quien jamás dejara de soñarte.
Este es mi homenaje para ti mujer, porque tu pregón es un himno de valentía que llama a la unión y cantarlo al unísono, tus palabras tienen hechos, actos, verdad y verbo activo y enriquecen al espíritu más no pretendes hacer fortuna de ellas, porque usas tus manos para algo más que escribir un par de letras y extenderlas para recibir algo, porque te muestras de carne y hueso y no como la diva de un mundo patético y trastornado y haces ruido a tu alrededor con cada paso que das y  con la protesta que tus dedos enuncian, estremeces conciencias, lo que no hacen otros con textos sin cojones.
Porque tu valor no se vende y vale más que cualquier fortuna en el universo y el mismo es tan pequeño comparado con lo que hay dentro de tu corazón.
Tú que dejas huellas en la vida de quien te conozca aunque sea un instante y a pesar de no volver a verte más, jamás te olvida, porque eres luz que no se apaga, un tesoro escondido muy dentro para quien sabe quién eres.
A ti mujer yo te celebro con plena admiración, porque a pesar de que absolutamente nada ha sido fácil para ti, sigues con la cabeza en alto e intacta la Fe y me has enseñado que lo simple y sencillo esconde más belleza que ahí donde tiene puesto los ojos el mundo y es que hay más luz en tu mirada que en los astros aquellos que se asumen en el cielo junto a ese montón de estrellas que aún brillan y que murieron hace tanto tiempo atrás.
A ti mujer que llevas cautivos mis pensamientos, que has hecho de tu hogar mi mente y has vuelto a poner en mi rostro las sonrisas que yacían perdidas, a ti mujer solo porque existes, déjame construir entre mi pecho y corazón el aposento donde descanse la mujer maravillosa que eres y encierre entre mis brazos a la mujer que guarda dentro de si aquello que más amo en la vida.

G.Alejandro García.