martes, 17 de febrero de 2015

Ahora que el viento sopla muy fuerte … me detengo, levanto un muro y me coso las costuras del alma, para que no se me escape en alguna lágrima…
Cierro ventanas y puertas, y me quedo callada, inmóvil en una esquina de mi habitación, me escondo, total afuera nada puedo hacer…

Lo que tenga que pasar, que pase…

Mi abuelo decía:
“Que lo que no busco siempre llega, aunque lo esquive, viene desde la montaña, cruza ríos,
y tocará a mi puerta” .
Bueno o malo, no lo sé, hasta que no llegue y me sumerja del todo no lo sabré.
Si puedo sacar la cabeza y respirar, podré ver la dirección que debo seguir…
Entonces podré saber si me derrumba o me edifica, hasta no tocar mis mejillas, no sabré si lloraré o reiré con aquello.
Es mi destino y ya esta escrito…
sin embargo es un cruce, un camino que me atrae al precipicio, que me invita al fondo donde apenas se ve un poco de luz, y algún rayo de sol.
Sé que en algún momento estaré en la cima de la montaña y veré todo a mi alrededor con una vista hermosa, entonces podré mirar donde estoy y a donde quiero llegar, podré dibujar con mis ojos el sendero que debo seguir hasta mi meta, y después tendré todos mis días para fabricar una vida, que es la vida que quiero.

(Mientras tanto permanezco en un rincón escondida, para que las circunstancias no me pillen).
-me asusto y está permitido-

Sé que si permanezco mas tiempo en la cima de aquella montaña, mirando tan belleza a mi alrededor, el viento soplará muy fuerte,si, pero lo miraré de otra manera, sentiré que solo juega conmigo...cambia la dirección de mis pasos, me enseña...llenará mi mochila de arena para que me quede, o aprenderé a abrir mis alas para volar a donde necesito llegar…

-mi testarudez es maravillosa-

No dejare que este viento me lleve a un lugar desconocido, de donde no sepa salir, lo tomaré a mi favor, para abrir las alas y que me lleve a donde quiero llegar, para que me de un empujón, cuando quiera cerrarlas o cuando quiera llenar mi mochila de miedos y que flaqueen mis fuerzas
-porque si algo pesa es el miedo-

A veces los vientos fuertes llegan para mostrarnos que el camino que llevamos es equivocado, o solo para prepararnos, para ir quitándonos el miedo a abrir las alas y volar, para mostrarnos que de tanto suelo, de tanto fondo perdemos nuestro norte.
Muchas veces estos vientos traen una enseñanza oculta, u otras veces solo nos golpean, para poner nuestro mundo de cabeza y darnos cuenta que no estamos firmes y que nuestros valores y que nuestra fe flojea y así afirmar lo que creemos, lo que somos para ver si nuestro propósito vale la pena y nuestros sueños a pesar de tantos altibajos persisten.

Por eso cuando un viento fuerte llega, el alma calla y todo enmudece.
Ahora me doy cuenta no hay muro, mi cerrojo ni candado, no hay lugar donde pueda esconderme, ni sitio seguro, por eso cuando el viento sopla fuerte es mejor confiar y dejarse llevar…

Lo escuchas? un viento fuerte se acerca….

(Sin renuncia)

©Hazel Castillo.