miércoles, 12 de noviembre de 2014

No sé cuando me enamoré de ti,
ni cuanto te amo, 
porque no hay regla numérica 
que pueda medir todo el amor 
y la admiración que por ti siento. 

No sé que día pasó, 
Pero si sé el porqué… 

Por que llegaste de no sé donde
de no sé qué tiempo
con tu mochila llena de 
sueños rotos, 
de ilusiones perdidas,
y con el corazón en la mano.
Cansado de latir, 
cansado de dar y no recibir.
llegaste tímido
temeroso 
con tu sonrisa nerviosa
y yo al verte sonreír
supe que esa sonrisa
se convertiría en mi motivo.

Me enamoré de ti
porque el reloj se detuvo
justo en el momento
en el que nos miramos.
Porque te conocí 
siendo letras 
y hoy te amo
porque eres tu.
Porque me reconoces
y porque me reconozco
en ti.
Porque llegaste con la intención
de acariciarme el alma
y lo hiciste como jamás
nadie lo había hecho, 
porque tu corazón
susurro a mi oído
y me dijo “Quédate”,
porque me invitaste
a donde jamás nadie entró
porque me querías 
contigo,
y yo me quiero junto a ti.

Porque pusiste tu corazón
en mis manos
y con mi amor lo cubrí
y Dios como dueño 
de este amor
sopló vida en el
para amarte, para amarnos
como lo hemos hecho
hasta el día de hoy.

(Tan infinito como los instantes de mi Alma.)

©Hazel Castillo.