domingo, 9 de noviembre de 2014

 Antonio Lobo escribió: “No es coraje, es elegancia. Quizá la elegancia es la forma suprema del coraje o el coraje es la forma suprema de elegancia”.


Hay personas que tienen en la piel un “no se que” algo que atrae que invita a quedarse, un aroma que desprenden de su forma de ser, una luz que viene de su interior, que los determina y los hace ser especiales, tienen en su mirada algo que nos hace dependientes y sonrisas que crean adicción.
— Hay personas que sencillamente nos enamoran el alma—  .

Te acercas a ellos y te das cuenta de su delicadeza, 
de lo especial de sus detalles,
de ese espíritu mágico con que se expresan, 
de esa magia cuando te miran, 
como te sientes cuando te hablan, 
guardan silencio y lo entiendes todo, 
sonríen y esa magia te recorre el cuerpo.
Estas personas atraen pero no provocan, 
esa naturalidad la tienen a flor de piel, 
los ves y solo puedes ver su esencia .
Sientes la belleza de su alma, 
el gusto por lo hermoso, 
su presencia cálida y
 lo reconfortante de su compañía.
No les interesa llamar la atención, 
anónimas siempre como en segundo plano, 
con una exquisita discreción.
Sin ser agresivos se mantienen siempre lejos de lo vulgar y lo soez.
Como todos,conocen sus fortalezas y debilidades, 
y son valientes escapando de lo mediocre
 y de lo falso cada vez que lo intuyen.
Tienen una elegancia innata; 
en sus palabras, en sus formas, en sus cosas,
el tiempo que regalan sea mucho o sea poco, 
es tiempo de calidad.
Tienen la capacidad de elegir cómo quieren ser, estar y vivir.
Estas personas son únicas, 
tienen una belleza vital 
porque sin ella no se mueve su alma.
Su carácter es distinto y su mundo interior
es inmensamente más valioso
su individualidad es más sólida, más fuerte
tienen un anhelo por vivir más intenso 
y una manera más apropiada  
de enfrentar las elecciones del dia a dia.

Como dijo Federico García Lorca:
“Hay almas a las que uno tiene ganas de asomarse como a una ventana llena de sol”


©Hazel Castillo.