domingo, 16 de noviembre de 2014

Cuando el cuerpo ya no puede más 
y el alma esta cansada, 
un adiós es el principio al descanso, 
el camino se despeja, 
y los pasos son pocos pero firmes, 
respirar duele, 
pero el cuerpo sigue el impulso a la libertad .
El miedo va desapareciendo,
y la mirada se niega a mirar atrás, 
los pensamientos se despejan 
y la mente está limpia, 
cierras los ojos 
y cual película 
todos los personajes que fueron parte de tu vida 
van apareciendo frente a ti, 
Sin odio 
sin rencor 
y el corazón cicatrizado, 
late lento pero con fuerza .
Te aferras a una esperanza 
que yace en las manos de otros, 
y cada noche cierras los ojos 
esperando que al amanecer 
todo haya desaparecido, 
el dolor, las lágrimas el sufrimiento; 
esperas que todo vuelva a hacer como era antes, 
cuando las noches eran soñar 
y los días para vivir …
Y caes en cuenta 
que eso es lo que te toco vivir ahora, 
y que de ti depende como quieres que sea …
Entonces en medio del caos aparece esa mano, 
ese abrazo, 
esa caricia al alma, 
que te hace todo más fácil, 
esa voz que te dice “ánimo tu puedes” 
Entonces 
sacas dentro de ti la fuerza 
para seguir intentando, 
encuentras un motivo para seguir creyendo 
y poco a poco vas viendo de nuevo 
esa luz que un día dejó de brillar .

Y aunque al cerrar los ojos nada cambia, llega el amanecer y ese es el  mejor motivo para seguir luchando !

(Aprendiendo a caminar.)

©Hazel Castillo.