jueves, 27 de noviembre de 2014

Como quisiera que llegaras 
a los límites de mi cuerpo,
y que instalaras bandera 
en cada rincón donde quisieras habitar.

Que tus labios fueran prosa 
y buscaran su rima 
entre mi cuello y mi ombligo.
Que fueras turista 
sin rumbo en mi piel
y que tu destino lo dictara la locura.
Que pasaras por esa puerta
y dejaras colgados los miedos, 
que me desnudes el alma 
y nos quitemos todo…
todo menos las ganas.

Quisiera que esta noche
le hicieras trampa a mis noches frías, 
arropada y sin compañía
convirtiéndote en el calor que encienda mi
osadía.
Y en el sonido del silencio 
sentir tus labios
mientras te aprendes 
el sabor de cada poro de mi piel
que te pertenece.
Y que el tiempo se detenga!!
...
y que todo se vuelva un instante eterno.

 Que tomaras en tus manos
el libro de mi vida y reescribieras
algún capitulo, y fueras tu 
el caballero valiente
que no se rinde ante el dragón
y seas tu quien rescate a la
princesa convirtiendo penas 
en festejos...
Y  reescribieras
nombres y me dieras finales felices.

Y es que llegaste a mi 
en un acto revolucionario
a favor de mi corazón
atentando contra la rutina y la cordura
dándole un significado exquisito 
a la palabra censura.
Llegaste a comerme a versos
sin reproches y lleno de intenciones
haciéndome adicta a los deja-vu
de tu sonrisa,
adicta a tu mirada que me envuelve
y me hace eterna.
Mientras tu alma que nunca se va de aquí
se sienta , me mira, y me espera.

(Tan infinito como los instantes de mi Alma.)

©Hazel Castillo.