miércoles, 10 de septiembre de 2014

Me lance desde una nube un buen día para poder estar cerca de ti, caí sobre tu hombro y me quede ahí, escondido mientras observaba que dejas huellas enormes en tu caminar donde otros caen en un abismo cuando tratan de seguirte.
Mi amada giganta, tu majestuosidad no cabe en mis pupilas y tu grandeza se nota a leguas.Tu presencia es solo una vasta parte de lo que se esconde en ti. Y como una aurora boreal son el brillo de tus ojos, el sol se esconde tras de ti porque sabe que su resplandor se manifiesta mejor a través de tu sonrisa, mi bella giganta, desde los 4 puntos cardinales se evidencia la luz que alguna vez quisieron apagar, pero tu llama por tenue, jamás se extingue. Las dimensiones de tu corazón no soportan forma de medida alguna, la altura de tu nobleza le hace sombra a cualquier egoísmo que ose enfrentarte y la profundidad de tu amor deshace cualquier argumento que atente  contra la vida y dignidad de cualquiera.
Tu coraje no se somete a  límite alguno, ni tu fortaleza reconoce márgenes a los cuales obedecer, no hay dolor que te disminuya, ni sufrimiento que te minimice y es que todo, todo te hace crecer un poco más.
Tu que miras desde arriba y no te es ajena la desdicha humana, hay más lágrimas en ti que en los que se jactan de su propia bondad. Yo estiro mis manos para acariciar tus mejillas y secar con mis dedos tu impotencia, brinco para arrimarme a ti y uso de zancos lo que siento, te abro mis brazos aunque sé que no podrán contener la inmensidad de lo que eres. Sé que estás ahí bordeando lo celestial sin necesidad de alas prestadas, mientras siembras en lo terrenal las semillas que germinan tu esencia. Llévame contigo en el bolsillo izquierdo que se amolda a tu pecho mi hermosa giganta, y lanzare a tierra a los duendes que te arañan queriendo treparte, haré guardia en tus oídos para detener toda palabra venenosa que quiera hacerte caer y doblegarte, viajare hacia tu interior y remendare con mi vida las heridas que traes a cuestas, cortare uno a uno los lienzos de quienes han querido sujetarte y someterte a su voluntad y con mi alma coceré los surcos donde el ayer  erosiono la tuya, con tal de que me dejes dormir en el hueco que se forma entre tus labios.

Ale.G