domingo, 3 de agosto de 2014

Señora, dejaste el presente de lado y de rodillas
te encuentro frente al silencio del pasado,
hago el intento de liberarte de las garras del olvido
y a pesar que lo intento no, no puedo.
Hoy me toca a mi cuidarte, darte la vida,
darte la mano y que camines junto a mi,
como una vez yo camine gracias a ti señora.
Como quisiera ser yo la que tome tu lugar
ante el dolor, de la ausencia de aquellos a los cuales les
diste el ser y tomar un lápiz y dibujar en tu rostro una sonrisa,
como siempre lo tu hiciste para mi,
Poner venditas en tu corazón y sanar tantos agujeros
que el dolor de tantas partidas te ha dejado.
Hoy te veo señora convertida en niña de nuevo,
Hoy soy yo señora la que toma tus agujas y tus hilos
y te enseño de nuevo a hilar la vida, como una vez
me lo enseñaste.
Te conocí aferrada al credo “Con Dios me acuesto y con Dios me levanto”.
y hoy te lo repito yo, y tu sin decir palabra más que
con una sonrisa llena de dolor y una caricia me lo dices todo.
No estés triste señora que yo no dejare que camines sola en un mundo
sin recuerdos, no dejare que nadie te prive de tu dignidad,
aquella que tanto me enseñaste a defender y proteger
 y que yo con uñas y dientes lo he logrado.
Frente a Dios y frente a ti señora hoy te prometo que la tristeza no llegará a tus ojos
y los días oscuros no los harán llover.
Mi vida la dirige Dios y yo te la dedico a ti,
mis victorias, mis respetos son tuyos señora.
Te prometo que así como siempre tu acariciaste mis decisiones,
 proteger y defender las tuyas.
Señora atesoro tus besos y caricias en mi corazón,
y aprovecho cada uno de los momentos en los que me miras
y a pesar de tu vista perdida me regalas una sonrisa.
En tu silencio me sigues enseñando señora,
que no se necesitan palabras para demostrar el amor que sentimos.
Y se me llena el corazón al ver tus ojos  cuando te digo :”Hoy soy feliz”
y se me hace chiquito cuando con lágrimas de alegría me contestas: “Mi trabajo está cumplido”.
Gracias señora por dejarme tomar tu mano y caminar a tu lado,
y devolverte un poquito de vida de toda la vida que me has dado,
Cumpliste y sigues cumpliendo tu don de ángel guardián aquí a mi lado
y yo señora, intentaré cumplir con el regalo de vida que Dios me dio
para cuidarte y protegerte.
“Dios nos dio los recuerdos para que pudiéramos cultivar flores en el invierno de nuestras vidas”
-Siempre me decías- .
Para ti todos los días son invierno pero yo estoy aquí señora,
para ser un rayito de luz de esas flores que no puedas cultivar.
Hoy sentada aquí, mirándote de lejitos, dejare de forcejear entre lágrimas
con la vida y te doy gracias señora, porque me enseñaste que Dios es fiel y que
no nos dará nada que no podamos soportar.
Te amo Señora...mi viejita, mi pilar, mi abuelita.

©Hazel Castillo.