jueves, 14 de agosto de 2014

Que no me encuentre sucia y derrotada,
que me sangren las encías
y los poemas escuálidos.

Que me sangren las cuencas de los ojos,
y los versos me atornillen el corazón,
al lado izquierdo del cuerpo ,
que mis dientes mastiquen despacio
todo este silencio,
que el silencio no me sangre

Que me sangre la palabra,
que resbale en hilos rojos
por mis brazos y mis piernas,
que resbale la palabra

Que la poesía me duela
para no dolerte más,
que me duela y me sangre
para no dolerme,
que forme una parábola
entre tu boca y mi boca

Que no venga la poesía a salvarme
que no venga.

Eva R. Picazo .