viernes, 1 de agosto de 2014

Plegué cada prenda
con cuidado ,
mientras te besaba atentamente .
Luego ,
desprendí mi brazo ,
desmembré mi pierna
y tracé una espiral perfecta ,
sólo para ti .
En lo extrañamente inmenso
de nuestro mundo ficticio ,
sólo existe un momento
de delicadeza absoluta ,
en el que de rodillas
ofrezco lo que soy .
Pero nadie tuvo
nunca
pupilas suficientes ,
para mirarme a los ojos .
Nadie camina despacio ,
nadie camina por senderos estrechos .
Así, Nadie se convirtió
en una ausencia ,
con la que converso
cada día y cada noche ,
interrogando su perverso secreto .
Bebemos juntos sin juerga ,
estrechando el hilo de escalofríos .
No queremos volver
a llorar en un rincón ,
porque las palabras no sirven
y más allá sólo manda lo visible .
Esperamos, acechantes ,
el crujido más desconocido .

Leticia Vera .