lunes, 18 de agosto de 2014

Pequeño niño, que triste te puedo ver
cuando te quitan la sonrisa y roban tu infancia.
Siento la pena que llena tu alma,
y mirándote a ti
pienso cuantos como tu malviven 
en lugares sucios, olvidados por el mundo,
entre lágrimas, miseria y tanto dolor.

¡Que mal repartido está todo esto!

Aquel que vive en una mansión 
y te mira de reojo
como quien mira un pecado, 
cuidando como se cuida la vida
sus riquezas,
y tú pequeño niño
y muchos como tú
no llegan a tener ni lo necesario.
Así tan pequeño, tan ingenuo
con tan poco, tan sin nada
eres más feliz que muchos grandes
que lo tienen todo.
A ti nadie te pone obstáculos, 
y a pesar de la mísera condición 
de vida que aquellos te dejan
no amargan tu existir.
Pequeño niño, como tú muchos
que sufren y nunca dejan de soñar
con juguetes lindos
 y avioncitos de colores,
no piden sólo sueñan 
con su plato de comida
y un corazón que de vez en cuando
les acaricie el alma 
y porque no? 
un beso
que les haga una cosquilla en su mejilla.
Yo me indigno por las injusticias 
que hacen los hombres contra los hombres
porque no hay más víctima que tú pequeño niño
y muchos como tú.
Pobres de aquellos
que se creen poderosos
frente a pequeños
que no entienden ni el porqué 
de tanta falta de cordura.
Que Dios ponga en tu camino pequeño niño 
un hombre honesto, 
que puedas seguir sus pasos
que te enseñe sobre el bien y el mal.
Pequeño niño,
con todo mi respeto hacia a ti,
y de rodillas ante Dios ruego a El por ti
y a ti te pido por favor, 
nunca pierdas tu inocencia
y menos tu valentía.

©Hazel Castillo.