martes, 19 de agosto de 2014

¡Abrázame! amigo mío.
Que la tristeza
me va invadiendo el alma
al ver tanta injusticia
sembrada por el mundo.
Espero me rescates de tanta tropelía,
de lo injusto y obsceno,
que una enorme amargura
me llega hasta los huesos
de forma inexorable,
infligiendo su daño
mientras que los traidores
van construyendo tanques
y nuevos armamentos,
y se extiende el oprobio
como un estercolero
de muchos miserables.
¿Quién lavará la sangre
de tantos inocentes?
¿Quién parará las manos
que matan por placer?
¿Quién limpiará la mancha
que deja la calumnia,
que gentes inhumanas
con sus sucias mentiras
van extendiendo el cieno
de su maldad cruel?
¿Cuándo se acabará
la vil explotación
de abusos deshonestos
a indefensas criaturas
matando su candor?
El transcurrir del tiempo
no borra mi ansiedad
y me siento dolida
por tanta insensatez.
¡Abrázame!
Que se calme mi angustia
y la pena mitigue
¡Que sienta algo de amor!
de esa amistad sincera
que a veces prodigamos
sin ningún interés.
¡Dame tu mano amigo,
no me dejes caer!
¡Abrázame!

Ofelia Parrón Céspedes.