lunes, 25 de agosto de 2014

A ti que habitas en esa tierra lejana.
A ti que con todo mi corazón te escribo,
a ti que llegaste a alumbrar mis noches y mis días 
con la luz tu sonrisa, 
que llegaste a mi vida a dar calor.
A ti que te vivo, mientras nos construimos,
a ti que cada día me enseñas,
porque cuando estoy contigo 
me doy cuenta que soy solo una aprendiz;
yo que pensaba saberlo todo.

A ti que el mundo no fue fácil,
y que te abriste paso en aquella noche oscura, 
sin aspavientos, en silencio,
que en algún invierno rezagado te llovieron las tristezas
y luego te levantaste y recogiste triunfos.
A ti 
que mi patria son tus brazos
y mi corazón es tu bandera
que mi hogar es tu mirada, 
y tus caricias la certeza dónde dejo mis temores
A ti,
este día especial, 
te envío una nube 
hecha con los besos que no te he dado
una brisa de suspiros
y una lluvia de “te quieros”
que te inunden el alma.
Hoy
mi pensamiento como un ave llega hasta ti
esperando ver el futuro uno de estos días
y tendremos en nuestras manos la esperanza
esa que un día se ausentó,
y toda distancia dejara de doler.
Entonces todo tendrá sentido,
cuando llegue el día y tu despiertes a mi lado.

Hoy es un día especial
y agradezco a Dios por eso,
por permitirme estar aquí
sosteniendo tu mano,
 mientras El sostiene las nuestras.

Hazel Castillo.