domingo, 17 de agosto de 2014

A ti que eres mi rescate
que te conviertes en el que me salva a diario
en mi héroe contra la rutina,
un soldado de lo sencillo
antes de todo mi amigo.
Mi antes y después,
el escudo donde dejo mis temores. 
Tú que sostienes mis manos
entre tus manos fuertes y tu corazón valiente
y haces pedazos toda mi cobardía.
me dices ven,así,sencillo, 
sin falsas adulaciones,sin orgullo
más allá de las letras, sin versos
ni rimas, ni palabras huecas
que cualquiera pudiera decir.
Tu mi motor 
que me arrastras lejos de esta rutina, 
de esta soledad 
que a veces se me convierte en hábito.
Tú el refugio en el que habito.
Tú que me ayudas a limpiar 
el polvo de los recuerdos gastados,
que me ayudas a sembrar en tierra estéril
Tú que me acompañas en mis derrotas
y celebras junto a mi cada victoria, 
que me das tu hombro para apoyar
mi frágil valentía.
Tú que me abrazas
cuando me encuentro caída,
que me levantas y tomas mi mano 
y caminas junto a mi
(...)
Y no me importa mostrarme débil 
mientras escribo estas líneas, 
total fuerte nunca lo he sido,
y es que junto a ti 
no hay tristeza que me venza, 
ni pasado que quiera recordar,
si tu, eres mi recuerdo constante y presente.
A ti que llegaste a escribir tu nombre 
en todos mis puntos suspensivos
dándole a todos ellos un final feliz.

©Hazel Castillo.