lunes, 21 de julio de 2014

Comprender a veces lo que pasa en nuestra vida no es fácil, y aceptarlo es aun mas difícil.
A veces me pregunto de donde saca uno la fortaleza para seguir caminando, para poder seguir de pie en una vida que te da lecciones lo suficientemente fuertes para tirarte al piso y dejarte paralizada.
Como ver una madre en una cama de hospital agonizando y su hija al pie de ella solo diciendo: “Dios no entiendo lo que pasa pero lo acepto por que viene de ti”
Mis palabras quizá hoy no tengan mucho sentido, tal vez solo para mi que lo estoy mirando y viviendo de cerca, pero al final de la noche me pregunto como se acepta eso con una sonrisa si esos golpes te pegan en un verdadero punto neuralgico.
Esta tarde por muchos motivos llegaron a mi mente palabras como: Amor, fortaleza, aceptación, tristeza, alegría...y con ellas una de las verdades más grandes de las cuales me he aferrado últimamente: 
“En mi debilidad me fortaleces, tu espíritu y verdad me sostienen” ( parte de una letra de una canción, basada en 2 de Corintios 2.19)
Luego miro todo a mi alrededor y veo tanta gente superando cosas difíciles y sin queja alguna, me veo a mi misma también superando momentos,situaciones que pensé en su momento no poder, pienso en gente que amo como tambien se levantó y salió adelante, me doy cuenta ahora como Dios por alguna razón pone estas personas frente a mi y que sonríen al hablar y contar sus experiencias, me doy cuenta también de cuanta fortaleza me ha sido dada, como personas que ante los otros se miran chiquitas, ante Dios son tan grandes que solo su mirada nos dan lecciones de superación de fé, personas de esas “chiquitas” que solos han sabido salir a delante, y con cara en alto se levantan y continúan, como mujeres y hombres de valor.
Me pregunto como esa chica luego de visitar a su madre sale a vivir su día a día y regresar al final de la tarde donde su madre enferma, a solo esperar el momento en que de su último aliento, y ella seguir confiando y seguir viviendo, con la ausencia en vida, pero con el corazón firme y fuerte.
Entonces alzo mi mirada al cielo y dejo de preguntarme de donde saca uno la fortaleza para seguir caminando, y mas bien doy gracias a Dios por lo que me da, por lo que me ensaña día a día porque en cada cosa me dice:
No temas Yo estoy contigo…”

(Aprendiendo)

©Hazel Castillo.