miércoles, 14 de mayo de 2014

Me he perdido - con gozo - en la cafeína de tus ojos, en la luz de tu sonrisa y en la estabilidad de tus abrazos.
He olvidado - maravillosamente - el miedo a la vida, a la alegría y al amor.
Vivo y disfruto - sin prisas, amor mío - lo cálido de las mañanas a tu lado, el cansancio que me dejan las pequeñas muertes que nos damos, las risas insomnes que nos regalamos y el millón de mensajes que nos decimos cuando nos miramos.
Me he enamorado - totalmente - de la libertad con la que vives, de lo responsable de tus actos, lo atractivo de tu cuerpo y la sensualidad con la que te mueves; me he enamorado del amor y la pasión con que existes y eres. Bien dicha sea la luz que emanas, bien dicho sea el libido que compartimos y bien dicha sea la hora y el lugar donde por primera vez coincidimos y nos besamos hasta que los labios nos ardieron y nuestras almas se enlazaron.
Como si fuera magia, se acomodan las expresiones y las palabras cobran más y más sentido: Siendo dos, somos uno, pero no dejamos de ser dos.
Maravillosa sea la cafeína, el amor, el mar y la vida para dos.
- Malaci (Cafeína para dos).