sábado, 26 de abril de 2014

A veces pasamos la vida tan rápido, que no nos damos cuenta de lo precioso que es un instante, vivimos de lo urgente y dejamos de lado lo importante; no le damos el valor a una sonrisa, o al color del cielo,encontramos tesoros y no los reconocemos ,cosas en apariencia insignificantes, pero que en algún momento serán lo único que nos una a un recuerdo, a una memoria .
Entonces llega un momento en que tenemos que detenernos y empezar ...
Nunca es fácil comenzar de nuevo, mirar al lado, atrás, y en algún lugar tener que colocar el punto de partida contra la soledad, contra el silencio y emprender el camino hacia adelante .
Tuve que detenerme y ahora mirar no es suficiente, oír no me basta, quiero sentir el latido de la vida a través del asfalto, de lo gris de la ciudad, del verde de un campo, del azul del mar; acariciar lo que la vida oculta,tocar lo que guarda .
Al final mi camino no es fácil, no es sencillo olvidarlo todo y empezar, sin alguna llave que me abra la puerta correcta, o una brújula que me indique el camino a seguir, no hay señales que me muestren por donde caminar.
Hoy para mi las miradas hablan, gritan y ríen, todos me cuentan y me recuerdan lo que fui y quien soy .

Y ahora que me detuve, acepto que la vida nada me debe, y agradezco porque que todo me lo ha dado .

©Hazel Castillo.