lunes, 14 de octubre de 2013

“Puedo tocar el piano en tus piernas, la guitarra en tu espalda, la armónica en tu cuello, timbales en tus glúteos, saxofón en tus brazos, tararear en tus labios… Hacer el amor sería entonces, hacer música. Pues tu voz sería quién diese el corte final, y la convertiría en la canción de mi vida.”

—            La vuelta al mundo para abrazarte por la espalda, J. Porcupine.