jueves, 31 de octubre de 2013

Muchachita ingenua de los ojos negros,
no eres ni siquiera la sombra de ayer;
hoy vives un mundo de desilusiones
envuelta en la niebla de tu atardecer…

Recuerdas la vida,
no solo un instante
y la misma vida tras otros caminos.
Tu trepas la cumbre de los desengaños,
yo bajo la cuesta de los desatinos…

¿Quién deshizo el alma de tus perendengues?
¿Quién quebró tu espejo?, ¿quién rasgó tu mota?
Hay en la tristeza de tus desencantos

toda una tragedia de muñeca rota.

Eva Ayllon