sábado, 26 de octubre de 2013

Constrúyase un cielo más bien cóncavo.
Píntese de verde o de café, colores terrestres y hermosos.
Salpíquese de nubes a discreción.

Cuelgue con cuidado una luna llena en occidente,
digamos a tres cuartas sobre el horizonte respectivo.
Sobre oriente inicie, lentamente,
el ascenso de un sol brillante y poderoso.

Reúna hombres y mujeres,
hábleles despacio y con cariño,
ellos empezarán a andar por sí solos.

Contemple con amor el mar.
Descanse el séptimo día.

LAS DEFINICIONES
El mar

Es ancho y humedo, salado.
Se mira siempre de frente y con entereza.
Al final uno sale limpio e invencible.
Amar sigue siendo difícil... andar también.
En el mar hay muchas cosas,
pero sobre todo hay agua, agua, siempre agua.
Recuerde: no hay sed que se la beba.

El poeta

Sus primeros poemas son siempre maldiciones
(los que siguen también).
Se enamora seguido y cae con la misma frecuencia.
Se levanta despacio sobre papel y tinta.
Por reír mejor llora.

Está en peligro de extinción.
Subcomandante Marcos