lunes, 5 de septiembre de 2016

Si me escondo, y  me borro del mundo, me lloran los fantasmas que creo olvidados, y vienen a mi mente las cosas que nunca hice y que un día deseé con todas mis fuerzas.
Si me escondo, me estallan en la cara las culpas y las cargas me dejan seca, y recuerdo que no hay destino para quien vive en el pasado.
Si me callo, se me acumulan los gritos dentro y me crece la impaciencia que alimentó todas las ilusiones que llevaba en mi pecho, y entonces le susurro al oído a mis ausentes... Y huyo de los presentes que no saben notar mi presencia...
Si no lo suelto, lo que me quemó un día, deja una brasa que me quema constantemente y hace sangrar mis sueños, aquellos que nunca perseguí, pero que aún viven en mi.
Si me aferro, si me apego, aquello toma mi lugar, habla por mi, sueña por mi, siente y decide por mí.
Si no lo suelto, se callan las risas de mis noches, me asfixia y sofoca, arrastra mi conciencia y le quita la vida a mis recuerdos para dársela a mis ilusiones reprimidas.
Lo que no quiero ver, brilla más y lo que no quiero escuchar siempre gritara más. Entonces me rompe el corazón y el dolor es tan fuerte que aturde mis sentidos, el dolor quiere salir, y como sea busca la salida, se dibuja en mi sonrisa, desgarra las paredes de mi alma, y astilla mi calma, para que no sienta lo que se convierte en música y entonces cada instante es solo ruido.
Cuando busco sin cautela, me encuentro con recuerdos sin piedad, dolores sin pausa, gritos ahogados lanzados al aire, y revivo las tardes vacías sin música,y las madrugadas ausentes de piel y caricias.
Todo vuelve.
Me golpean los olvidos y el dolor que no termino de entender, repaso todo una y otra vez, entonces siempre vuelvo a sentir lo que ya debería haberse detenido.

Si lo escondo, se convierte en gigante, me cubre de imposibles, me niega y paraliza, me convierte en nada…me silencia.

Pero si me acerco, si los toco, si los miro a la cara, los venso. Y con una lección aprendida los dejo marchar.
Tomo las riendas, y callo sus penas, les susurro al oído que ya dejen de llorar, les doy abrigo y tomo sus manos y así me enfrento mis miedos...a mis gigantes.
A mi dolor, lo invito a salir, a mi soledad, le pido que corra, que se vaya lejos y que regrese cuando ya no sienta ni un poquito de dolor.
No me gusta huir, siempre he pensado que huir es postergar el dolor, es darle un placebo al miedo para que no grite.
Para reír tuve que llorar, sacar cada una de mis lágrimas acumuladas, tuve que terminar para empezar de nuevo.
Pero lo más importante, entendí que si me escondía, si me borraba del mundo, si me callaba, y si cerraba mis ojos,no podía conocerme y para eso tuve que soltar y solo así pude perdonarme.

(Diarios)
©Hazel Castillo.





miércoles, 10 de agosto de 2016

A veces siento que solo existes en mis sueños, que mis pensamientos fueron capaces de crearte, como si fueses un acto de magia.
Siento que un día de tanto soñarte tomarás forma y aparecerás aquí a mi lado,y que en ese momento podré mirar tus ojos, mientras tu te perderás en los míos, te miraré sonreír, y te sentiré...entonces sabré exactamente como eres y quien eres.

Te imagino sentado en alguna mesa de algún café, viendo los trenes pasar, pensando que ese no es el tuyo, que ese no te traerá aquí, donde un abrazo no se pide, se siente y se vive, aquí donde los abrazos son reales…

Cierro mis ojos e imagino que me besas sin rozar mis labios y que me intuyes sin saber siquiera donde estoy.
(Creo que sabes cuando y como te sueño y cuanto entre letras te busco...)

A veces siento que percibes que anduvimos por las mismas calles sin encontrarnos, que nos detuvimos en la misma esquina y miramos la misma gente pasar, buscándonos entre ellos.

 Y entonces me encuentro mirando al sur, esperando una respuesta y tu mirando al norte esperando una señal...

Siento que nuestras miradas y nuestros caminos se cruzaron un día por un segundo, pero nosotros pasamos muy rápido como para tropezar…

Imagino que despiertas con ganas de soñarme y saber quien soy, mientras aquí yo estas ganas locas de compartir el aire que respiro contigo, te imagino camino al trabajo, esperando ponerme un nombre y al llegar a casa delinear mi rostro con tus manos cansadas y por las noches te siento desearme sin tener un cuerpo, mientras tus pensamientos se deslizan por mis rincones sin poderme tocar.

Sabes, que aunque no te conozco te siento, te noto entre los demás, te intuyo, porque mis pensamientos gritan tan alto que llegan hasta ti y sin tocarte te acarician el cuello y besan tus labios…

Sé que es una locura todo esto, aunque, estoy convencida que mis locuras son deseos, y que mis deseos te darán cuerpo y mis pensamientos te darán la vida.

Si me voy, al volver te busco entre todos, y de alguna manera sé que no estás, lo sé por el vacío que siento en la piel y ese frío que nada lo calma, ese abrazo que busco y no está, sé que me faltas aunque nunca te he tenido.
Sé que te espero, y aunque no te conozco, me asusta imaginarte porque siempre se termina necesitando lo que quieres y no puedes tocar.
Siento tu necesidad de abrazarme y me vuelvo loca no poder traspasar los mares y abrazarte tanto que no distingamos tu piel de mi piel.

Quisiera entrar en tu cabeza y traerte conmigo en un remolino que ponga de cabeza tu mundo y de tu mano estar en la misma esquina y tomar contigo un café y juntos ver los trenes pasar y ver tu risa, contarnos historias de cartas amarillas pérdidas en el tiempo…y recordar amores pasados….

Se que un día me leerás y te verás en mis letras, entonces sabrás que existo, que soy real...y querrás venir a buscarme y en mi puerta al abrirla te daré un abrazo, con mis ojos llenos de lágrimas y mi voz rota, feliz por que dejarás de ser imaginario y tu amor será real…

Tan real como tú...


©Hazel Castillo.


sábado, 16 de julio de 2016

Entre mil cosas podría decirte que asumo todo en lo que he fallado, pero no pienso cargar nada, ni como pecado ni menos lo arrastraré como se arrastra una culpa.
Porque hoy emprendo un largo viaje y no quiero que nada me pese, y no quiero que nada me estorbe.
Solo llevaré conmigo un pedacito de mi, el mas inocente quizá, aquel que aún conservo y que guardo bajo llave junto algunos pensamientos lindos y recuerdos felices.

Empezaré a caminar y de la manera más absurda me detendré en alguna esquina esperando una señal que estoy segura no llegará, porque las señales las fabricamos nosotros mismos, con ilusiones y delirios, con pizcas de locuras y de sueños imposibles.
Y entonces estaré lista para ganar sin tener que vencer a nadie, porque esto sólo lo consigue quien conoce el fracaso luego de haberlo dado todo, y esta batalla será conmigo, venciendo mis miedos e intentando ser mejor.
Y que mi único fin sea poder mirarme y saber que no soy de hierro ni de cartón, que estoy viva, que siento, que soy de carne y dolor y que a pesar de los momentos difíciles quiera yo no arrepentirme de nada, porque solo quien lo tuvo todo y hoy no tiene nada que perder, aprende a agradecer cada instante que te regala la vida.

Y limpiaré mi alma, para no llevarla cargada de decepciones, y que todo lo que llegue de ahora en adelante sea un regalo, y cada paso andado, será sabiendo que no fue fácil y miraré al cielo y daré las gracias, por cada golpe que traigo en el orgullo, y me tocaré el alma y diré gracias por cada llaga sanada y por cada herida sufrida. Porque estos serán mi compendio, mi manual de vida, cuando me encuentre perdida y no sepa por donde caminar.

Y mientras camino lento, de reojo miro atrás y veo que voy dejando un rastro de sonrisas pero también de lamentos, y me doy cuenta que en algún momento me he dejado controlar por mis vísceras pero nunca he tenido que bajar la cabeza, que como he sido razón así he sido corazón, que mis errores los he tenido que pagar, y que fui pañuelo como también fui lágrima.
Porque desde niña he intentado reconocerme en cada uno de mis actos, aunque hoy debo reconocer que de mi solo quedan algunas miradas y poco de sal...y quizá solo una mueca triste.

Perdí la cuenta de cuantas veces he caído, pero aquí sigo, me conozco el barranco de la vida, como conozco la palma de mi mano, y manchada hasta los tobillos y con el miedo que me cubre el rostro, me reconozco las ganas y el orgullo de que no me he traicionado.

Y también podría decir que de mi vida pasada no me arrepiento de nada, porque en cada gesto, en cada palabra, en cada beso y en cada instante, fui sincera, conmigo sobre todo, y con cada uno de aquellos que encontré en mi camino y que hoy forman parte de mi herencia, de mi aprendizaje, de esas ganas que hoy me tienen de pie.


(Diarios)
©Hazel Castillo.




sábado, 2 de julio de 2016

¡Tiene cicatrizado el corazón, y su sonrisa esta cansada! -alguien dijo por ahí - lo que no saben es que son cicatrices que me atraviesan la piel y la vida.
 -Otro dijo - ¡Tiene una belleza rara!
Lo que no saben es que es esa belleza, que solo tiene lo remendado, lo que una vez estuvo roto, y ahora fue cosido.
Cicatrices que estarán conmigo para siempre, como recordatorio de una gran batalla convertida hoy en una gran victoria.

Y ahora desnuda frente al espejo con el dedo me recorro esta cicatriz, y no olvido que pude, que aprendí,que en momentos de debilidad fui fuerte,que en momentos de miedo fui valiente y que en momentos de dolor tuve el valor para poder, para aprender, para ser valiente y para continuar.
Para nunca olvidar que caminé en medio de las tinieblas a tientas, con el miedo mas atroz jamas sentido, pero también mas aferrada a la convicción que tenía que continuar para hallar esa luz que me llevara a la salida y que no podía parar hasta encontrarla.


Repaso una y otra vez todas aquellas palabras que he tenido que decirme a mi misma para seguir adelante, para levantarme día a día, conservo en mi mente todos aquellos motivos que me movieron para no perderme cuando el pánico me invadió los sentidos, cuando en las noches que no tenían fin, mis instantes los protagonizaba mi yo mas cobarde que me robaba los sueños y mis ganas, dejando una estela de pesadillas y desesperanza a su paso.


Hoy me presento ante estas cicatrices, y las convierto en el refugio de muchas manos acariciándome el corazón, pensamientos y palabras de animo, sentimientos de muchas personas confiando en mi y en mi capacidad rara de encontrar la luz en medio del caos.
Cada una de ellas será mi talismán para alejar la tristeza, y ahuyentar el dolor, serán mi medicina contra el miedo de asumir, de afrontar. Desde ayer en adelante serán estas cicatrices el trampolín que me impulsen hacia arriba cuando me caiga, ellas serán mi imagen frente al espejo y siempre estará de pie con sonrisa de victoria, serán mi medalla mas preciada de una carrera ganada.

Mi corazón cicatrizado será mi punto de partida, y con cada latido recordaré como he tenido que sujetarme a mi misma para no caer, cada latido será mi brújula que solo marca un destino y ese será el único camino que seguiré.

Gracias doy a Dios por estar, por existir para mi, porque yo soy la prueba definitiva que se puede vivir si se quiere, porque encontré una frontera entre lo pasado y lo aprendido, doy las gracias por todo lo que aprendí mientras guerreaba, por no dejarme llevar por el miedo, aunque lo sentí en las entrañas, gracias por enseñarme que mi mundo puede cambiar, si cambio yo.

Y aquí estoy, con cicatrices en el corazón, remendada, con rendijitas y rincones, pero más fuerte, más sujeta y más suelta a la vida que nunca, más firme pero más ligera, en definitiva más yo. 
Y estoy segura que nunca nada será igual, y si en algún momento me tambaleo ante el vaivén ingrato de la vida, vendré ante este espejo y me desnudaré el alma y la piel y surcaré con mi dedo de nuevo estas cicatrices, y serán mi antídoto ante la idiotez pasajera de querer abandonar, y ellas me hablarán y me recordarán como y cuando todo paso, y recordaré como un día lo logré, para de nuevo amarrarme a la vida y me sacudiré a golpes de realidad todas las bobadas que a veces se acumulan entre la mente y el corazón.
Y así no vuelva atrás y pierda la fuerza, y no pierda la confianza, y que nunca esté en el peligro de olvidar quien soy.

Yo traigo cicatrices en el corazón, pero todos las tenemos, ahí, en alguna parte de tu vida están, ahí donde tocas y sientes, ahí donde tocas y recuerdas, están para recordarnos lo que hemos vivido, 
lo que hemos caminado, para recordarnos que fuimos capaces de tomar la piedrita más pequeña y vencer  al gigante, quizá con miedo, con los ojos mojados y el corazón chiquito, quizá, pero tuvimos la valentía de seguir adelante y salir a este mundo lleno de instantes difíciles, aunque agotados, pero seguimos porque sabemos que hay meta y debemos confiar.

Y estoy aquí con cicatrices en el corazón pero con una victoria ante la vida, y no hay duda que me siento mas hermosa que nunca, porque no hay nada mas hermoso que estar viva.




( Frente al Espejo)
©Hazel Castillo.







viernes, 20 de mayo de 2016

Llegas a un momento en tu vida, en que te detienes y te das cuenta que llevas mucho tiempo sin amarte.
Te das cuenta que cargas en los hombros historias pasadas y atados el cuello miedos de tu niñez que te asfixian y te quitan vida.
Llevas tatuada la piel con fracasos y en el rostro la mueca de una sonrisa triste,
como aquellos que vivieron disculpándose de todo…

En un minuto te das cuenta que has dejado pasar muchos momentos de valentía
por escuchar a los cobardes (que nunca se atrevieron ni a mirar por la ventana,)
mientras te decían que no había mundo para ti…

¿Cuántas horas desperdiciaste reviviendo momentos tristes y recordando palabras crueles?

Llegas a un momento,donde te das cuenta que has perdido lágrimas,
llorando por personas que no están contigo ahora, y que quizá nunca quisieron estar.

Cuantas veces te aferraste al dolor y no fuiste capaz de ver lo que tenia para ti,
eso que queda luego de tanto, eso que llaman aprendizaje y con ello, dejar atrás ese sin sabor que te dejó el pasado... y que nunca supiste olvidar.

Cuantas noches no tuviste descanso por temor a como seria el amanecer y cuantos amaneceres pasaste desapercibidos por preocuparte como seria el resto del día.

Cuantas tormentas llevas ahí en tu pecho que han helado tu alma, convirtiéndote en estatua de cristal, frágil, porque no has sabido soltar, porque te cuesta decidir.

Llegaste a ese día donde el fuego consumió tus esperanzas, y ahora solo las miras entre los escombros de tu ego, donde tu miedo solo aviva el fuego de la confusión.

Cuantas oportunidades pasaron a tu lado mientras tu mirabas al suelo lamentándote por tu suerte y las dejaste pasar y ni cuenta te diste que estuvieron ahí, para ti...
Cuantas veces las  personas que te amaron vinieron a calmar tu espíritu, dándote un abrazo y tú solo te acurrucaste en tu dolor.

Llega ese día en que te das cuenta que te consumiste a ti mismo por culpa de tu impaciencia y cuando quisiste volver a ti no te reconociste.

Donde quedo tu esencia? donde la escondiste el día que intentaste ser quien no eras para encajar en un mundo donde nadie te tomaba en cuenta?

Hoy para mi llego ese día, donde me doy cuenta que llevo mucho tiempo siendo el escondite de esa niña que corrió a esconderse para que no la encontraran nunca.
Me doy cuenta que todos aquellos recuerdos tristes que un día rompí, en algún momento los recogí y los volví a unir y los hice parte de mi otra vez.

Hoy asumo que luego de tantas tormentas vuelvo, vuelvo para reconstruirme a base de sueños y esperanzas, porque luego de tanto que huí, el camino se borro, pero hoy regreso sobre mis pasos para volver a empezar sin huir, y con paso firme.

Hoy le pido perdón a la niña que fui, por ser el adulto que nunca quise ser y abrazo a la mujer soy, que con tristeza recuerda la niña que dejo al crecer.

Sé que he fallado mil veces recordando todo el tiempo perdido, y en ello me he quedado atrapada, con un nudo en la garganta, suplicando comprender la enseñanza.

Madurar es duro, y más duro el haber vivido el proceso por el que hemos pasado para conseguirlo, mas todo el dolor vencido nos da la fortaleza para mirarnos y disfrutar de esa victoria.

Alguien dijo un día, “Para ser feliz hay que tener mala memoria…”
No pierdas el tiempo recordando el tiempo perdido, eso ya fue…
Hoy tienes la belleza de lo ganado y todo el hoy para volver a empezar.

( Frente al Espejo)
©Hazel Castillo.





viernes, 1 de abril de 2016

Nos vemos enfrentados nuevamente a otro ataque terrorista, “de acuerdo con el sistema”, sentimos como nuestro lo sucedido.
La reacción es clara a la corriente de las masas alarmadas y de pronto “Todos Somos …”

Recuerdo el año pasado cuando todos fuimos Charlie “Je suis Charlie”, cuando nos enteramos del asesinato de 12 caricaturistas en Francia, con toda nuestra indignación exigimos el respeto a la libertad de expresión. Y esta bien...
Pero en México han asesinado a más de 103 periodistas desde el año 2000!.
...Y claro, me pregunto ¿cuántos “Somos México” ?
¿Será acaso que la libertad de expresión solo vale en Francia?

Cuando en Francia nuevamente sucedió el atentado en la sala de conciertos Bataclan, "Todos fuimos Francia".
Pero ¿cuantos fuimos Túnez cuando hubo el atentado terrorista en el Museo Nacional de El Bardo y fallecieron 23 personas?
¿Cuantos fuimos Kenia cuando llegaron los terroristas y asesinaron a 48 estudiantes de la Universidad de Garissa?
O cuando fueron 67 los asesinados en manos del terrorismo también en Kenia, en un centro comercial en Nairobi.

¿Quien “fue Colombia” con aquello de las fosas clandestinas, donde encontraron los restos óseos de 4.210 niños?
¿Fuimos Nigeria, al enterarnos de las 219 niñas que fueron secuestradas por Boko Haram?
¿Seremos conscientes de lo que estas niñas están viviendo a manos de estos terroristas?

De que se trata el dichoso “chistesito” del “Todos Somos”? se trata acaso de color de piel?
¿de clases sociales? ¿de ideologías?

¿Cuántos somos Venezuela?, donde el pueblo ya no aguanta más, donde se reportan saqueos, y en los periódicos se leen titulares que dicen: "¡Revolución de hambre!" "¡Así habla el hambre!"
¿Cuando dejamos de ser México?
¿Aparecieron ya los 43 de Ayotzinapa?.
¿Ya no hay desapariciones forzadas?
¿Ya olvidamos los miles de femicidios y el genocidio en el que viven los mexicanos?
¿Cuántos somos los niños y las niñas víctimas del tráfico de órganos y explotación sexual en el mundo?
Acaso ¿hay algún país “de moda” para decir “Yo soy…” o “Todos Somos…”? ¿acaso nuestra indignación y nuestro dolor es asunto geográfico?


En Palestina, tanto en Gaza como en Cisjordania, el agua está estrictamente limitada por las políticas actuales del Gobierno Israelí, ¿cómo se vive sin agua? ¿cuántos somos Gaza?
¿Cuántos hace unos días gritamos “Todos Somos Bélgica” y al día siguiente
¿quien dijo “Somos Irak”?  donde en un estadio murieron 26 personas y en Pakistán murieron 70 personas más…

¿A cuántos nos duele las invasiones y tantas muertes que lleva en sus espaldas Estados Unidos en Libia, Somalía, Irak y Siria, con el permiso de la Unión Europea?
¿Nos acordamos de Israel en Palestina? ¿de Arabia Saudita en Yemen?
Esas “Banderitas” ¿no valen? esas muertes ¿no son personas?

Escuché en las noticias que las autoridades belgas, atacaran Siria, para combatir el Estado Islámico… ¿De donde van tomar “más Siria”? si ya de este país no queda nada? ¿que más quieren?

Existe otra palabra que duele, que pudre, que encona tanto como el “Terrorismo”;“Refugiados!
Porque no decimos nada del bloqueo de Estados Unidos a Cuba porque no “Todos Somos Cuba” Porque no “Somos Palestina y Siria” ante el genocidio que esta sucediendo allá?

Ok, ok, salgamos del “extranjero” vengamos a nuestros países a nuestras tierras ¿cuántos somos..? ante lo que tenemos al lado,ante nuestros ojos: crímenes, violaciones, homicidios, femicidios ,maltrato animal.

Porque no somos capaces de pensar por nosotros mismos, porque no somos capaces de sentir y vivir TODA INJUSTICIA como nuestra, sin filtros de “moda”
Porque me parece (opinión muy personal) que ante tanta injusticia no podemos ser neutrales…

Ahora "Todos Somos..." (algún país de moda actual), pero cuando sabremos ser humanos?


(En tonos grises)
©Hazel Castillo.





martes, 22 de marzo de 2016

A ti que sientes que perdiste muchas noches pensando en quien no te pensaba y mirando a quien no te miraba.
A ti que sentiste vivir con tu mirada perdida en el pasado.
A ti que has sentido que vivías atada a un sueño, a algo imaginario que te oprimía la garganta y te impedía respirar.
A ti que te sentiste alguna vez con la necesidad fija de querer ser perfecta, para correr y pasar el listón tonto de aquella meta efímera queriendo ocupar un cuerpo que no eres tú.
A ti que alguna vez te cruzaste de brazos y bajaste tu cabeza quedándote el alma deshidratada de tanto que te contuviste por no poder sentirte cómoda en un lugar donde no pertenecías, y que justo en el momento que ya no aguantaste más quisiste correr y no encontraste la salida a eso que llamabas tu confinamiento voluntario.
Tú que empacaste tus sueños en el ático del olvido por soñar los sueños de otros, “más fáciles”, más “de acuerdo a alguien como tú” que te creíste pequeña y frágil casi viviendo una vida prestada durmiendo por las noches con el temor constante de que en la mañana al despertar te toparas con esa persona del espejo a la cual no sabias amar.
A ti que sentiste lo que es vivir en un alma ajena, buscando en lo absurdo y meterte en ello horas y horas hasta perder el sentido, hasta que sentías que te comían las entrañas y destrozaban cada instante de tus momentos felices.
A ti que aceptaste que te etiquetaran y te llamaran con otros nombres, que dijiste si a un amor medido y condicionado, que permitiste ser parte de una despensa imaginaria para ser migaja y saciar el hambre de otros.
A ti que vendiste el brillo de tus enormes ojos a cambio de una mirada y te silenciaron la sonrisa por un momento de placer fingido.
A ti que entregaste tu mundo entero y en cambio te dejaron un vacío enorme y que aún en las tardes frías no puedes llenar.
A ti que caminaste por el fuego pensando que caminarían junto a ti y descubriste que ni las lágrimas podrían apagar el dolor de tu alma incinerada cuando te diste cuenta que caminabas sola en medio de las llamas.

Abriste por primera vez la escotilla, quitaste los cerrojos y desnudaste tu alma, y luego miraste que los demás estaban armados y resguardados...
A ti que cuando escuchaste el primer "no", como niña ingenua le pintaste corazones y lo quisiste trasformar en un "si" lleno de esperanza, mientras comías de la mano de alguien promesas que eran olvidos pero sabían tan dulces que querías solo abrazarlos.
A ti que has llorado tanto que se te seco el alma, y se empañaron tus ventanas, que la hiedra aprisionó tus pies y te creíste presa en una maleza de angustia, recibiendo día a día ese beso malicioso y esa sonrisa llena de lascivia, esas sonrisas que en vez de sellar promesas, son usadas para no asumir la cobardía.

Y llegó el día en que creciste y te cansaste de esperar que te miraran perfecta, que te diste cuenta que ya no podías esconderte en el cesto de la ropa sucia, o en el ropero del cuartito del fondo, y pisaste con tanta fuerza que ya no pudiste caminar sobre tanto lodo, y aprendiste a volar tan alto que dejo de importarte las miradas que intentaban devorar tu esencia.
Y entonces sentiste en tu corazón el calor suficiente como para no aceptar más abrazos fríos y noches tristes.
Y ya no necesitaste aquello que pensabas necesitar y rechazaste lo absurdo para que nunca más gobierne tu alma, convertiste tus recuerdos malos en enseñanzas buenas, tuviste la valentía suficiente para hermosear tu vida y hoy tienes la alegría para vivirla.
Te diste cuenta que el brillo tus ojos no tiene precio y que tu sonrisa deliciosa nadie puede silenciar.

Aprendiste a volar y la hiedra nunca más ató tus pies cuando quisiste continuar y así aprendiste a fabricar tus metas y sueños…

A ti que un día te dijiste basta
A ti que hoy miras esa mujer en el espejo y lo único que te provoca es abrazarla.
A ti te pido que nunca olvides que eres fuerte y que pudiste con todo.


(En segunda persona)
©Hazel Castillo.