viernes, 29 de agosto de 2014

Aquella mujer de otro tiempo, de esas que son demasiado complicadas, de las que huyen
por miedo a entregarlo todo, de esas que se van y que cuesta volver a ver.
Aquella mujer ante muchos fría.
Ella es de esas personas que caminan absorbiendo la luz de la tierra, el sonido del campo, que respira despacio, que saborea aromas en el aire y que dosifica las palabras, de esas que se refugian en el silencio.
Ella comprendía mejor que nadie que la respuesta a la vida es sin enfrentamientos, sin levantar la voz, ignorando resentimientos, y con oídos sordos.
Nunca a nadie le demostró como en su mirada llovía, y como detrás de su sonrisa se libraba una tormenta interior.
Y pocos saben que había noches en las que lo único que ella quería era solo un abrazo suyo.
Ama con el alma ,con las fuerzas de su corazón, y es que en su mirada refleja lo que siente lo que vive, lo que sueña y lo que anhela.
Lejana para muchos, distante para otros, a veces…
desconocida para sí misma.
Viviendo entre situaciones que la dejan un poco perdida, de esas que no sabes si avanzar o quedar petrificada.
Lo que muchos no saben es que ella lucha y luchó sola en silencio, y que esa lucha fue constante mientras él la tomaba de su mano.
El despertó algo en ella y la transformó, la convirtió en una mejor versión de sí misma.
Lo que muchos no saben es que ella le regalo un pedacito de su alma, de su tiempo, de su fe, ella le hizo un regalo de esos que no caducan, de esos regalos que son para toda la vida, de esos en lo que no se admiten devoluciones.
En algún tiempo ella era esa mujer que absorvía la energía de su entorno, que con solo una sonrisa regalaba vida en lo que duraba un suspiro.
Lo que muchos no saben es que esa sonrisa y esa energía nunca le fue fácil de conseguir, se mantenía firme llena de promesas viejas y cuando las vio frente a sus ojos diluirse no tuvo más que volverse a refugiar en el silencio.
Para muchos ella era todo.
Aunque lo que muchos no saben era que ella se sentía nada.
Pasa sus días,evadiendo preguntas, con oídos sordos, con su cabeza baja y escondida en su silencio.
Lo que muchos no saben es que siempre está mirando hacia adelante, con su corazón lleno de certezas, con el nombre de él tatuado en su alma.
Aquella mujer de otro tiempo, se sienta a disfrutar los que sonríen frente a ella, a aplaudir a los que ama, a vivir despacio, sin prisas.
Lo que muchos no saben es que aquella mujer siente tanto, mientras nadie sabe nada.

Hazel Castillo.








Como quisiera hoy
que me abrazaras, 
cerrar mis ojos 
y sentir tus brazos rodeándome,
y poder sentir tu calor,
abrázame 
como si hubiera pasado el tiempo sin verme
y hoy me tuvieras frente a ti,
y me echarás de menos.
Si tu supieras 
cuanto necesito ese abrazo 
como si hoy fuese ese día 
que llevamos esperando
por mucho tiempo.
Quisiera que me abrazaras
como si no quisieras que me fuera nunca más,
como si los relojes y la distancia
no existieran,
como si quisieras 
pasar el resto de tu vida junto a mi
y todo dependiera de tu abrazo.
Abrázame por favor 
con todas tus fuerzas, 
como si con tu fuerza, 
quitaras de mi este dolor 
que me consume por dentro. 
Abrázame por favor,
como si pudiera con tu respiración 
recargar mi corazón ya sin fuerzas.
Como quisiera 
que vinieras 
y me abrazaras, 
como si fuera una despedida 
después de un primer beso.
Abrázame hoy te lo pido 
como aquella noche que tenía miedo 
y tus brazos me envolvieron.
Necesito un abrazo, 
como si fuéramos los únicos en este mundo, 
como si el mundo allá afuera no existiera.
Necesito hoy tu abrazo, 
como tantas veces me abrazaste 
y me consolaste, 
ese abrazo,
en el que me demostrabas cuanto yo te importaba.

Hoy necesito que me abraces
fuerte, único, como si temieras perderme.
Abrázame por favor que hoy duele
como si fuera mi ultimo abrazo
como si tu con tu abrazo fueras
mi rescate.

Hazel Castillo.






miércoles, 27 de agosto de 2014

Escribo mis letras con el mismo amor 
con el que me acaricia tu mirada, 
con la misma pasión con la que te pienso.
Escribo con la misma ternura
con la que me sonríes,
esperando que cada letra
llegue a tu corazón
con la misma calma
con la que el tiempo
sana un corazón herido.
Y es que cuando escribo
te pienso,te vivo,
como se piensa en una tarde de invierno.
Por eso escribo,
y te describo
para poder tocarte,
para sentir tu calor, 
y no sentir este frío 
que a veces me consume.
Porque a través de mis letras 
extiendo mis brazos
y te abrazo, 
y sé  
que este abrazo es eterno
con la misma certeza 
que no creo
en la caducidad de los sueños.
Por eso escribo, 
porque te escucho al leerme
como quien escucha el destino,
entonces la vida 
se me cuela por la comas y los puntos
y soy feliz sabiendo que me amas, 
y entendiendo que yo te amo.

Entonces 
me quedo tranquila
sabiendo que volveré a escribir
y tú volverás a leerme
y yo volveré a sentirte
a vivirte,
porque cuando tu me lees 
yo te escucho 
entonces la vida 
me sabe a todo,
aunque cuando estoy contigo
y te vas
 la vida se me hace nada.

Hazel Castillo.
(Tan infinito como los instantes de mi alma.)



lunes, 25 de agosto de 2014

A ti que habitas en esa tierra lejana.
A ti que con todo mi corazón te escribo,
a ti que llegaste a alumbrar mis noches y mis días 
con la luz tu sonrisa, 
que llegaste a mi vida a dar calor.
A ti que te vivo, mientras nos construimos,
a ti que cada día me enseñas,
porque cuando estoy contigo 
me doy cuenta que soy solo una aprendiz;
yo que pensaba saberlo todo.

A ti que el mundo no fue fácil,
y que te abriste paso en aquella noche oscura, 
sin aspavientos, en silencio,
que en algún invierno rezagado te llovieron las tristezas
y luego te levantaste y recogiste triunfos.
A ti 
que mi patria son tus brazos
y mi corazón es tu bandera
que mi hogar es tu mirada, 
y tus caricias la certeza dónde dejo mis temores
A ti,
este día especial, 
te envío una nube 
hecha con los besos que no te he dado
una brisa de suspiros
y una lluvia de “te quieros”
que te inunden el alma.
Hoy
mi pensamiento como un ave llega hasta ti
esperando ver el futuro uno de estos días
y tendremos en nuestras manos la esperanza
esa que un día se ausentó,
y toda distancia dejara de doler.
Entonces todo tendrá sentido,
cuando llegue el día y tu despiertes a mi lado.

Hoy es un día especial
y agradezco a Dios por eso,
por permitirme estar aquí
sosteniendo tu mano,
 mientras El sostiene las nuestras.

Hazel Castillo.


martes, 19 de agosto de 2014

¡Abrázame! amigo mío.
Que la tristeza
me va invadiendo el alma
al ver tanta injusticia
sembrada por el mundo.
Espero me rescates de tanta tropelía,
de lo injusto y obsceno,
que una enorme amargura
me llega hasta los huesos
de forma inexorable,
infligiendo su daño
mientras que los traidores
van construyendo tanques
y nuevos armamentos,
y se extiende el oprobio
como un estercolero
de muchos miserables.
¿Quién lavará la sangre
de tantos inocentes?
¿Quién parará las manos
que matan por placer?
¿Quién limpiará la mancha
que deja la calumnia,
que gentes inhumanas
con sus sucias mentiras
van extendiendo el cieno
de su maldad cruel?
¿Cuándo se acabará
la vil explotación
de abusos deshonestos
a indefensas criaturas
matando su candor?
El transcurrir del tiempo
no borra mi ansiedad
y me siento dolida
por tanta insensatez.
¡Abrázame!
Que se calme mi angustia
y la pena mitigue
¡Que sienta algo de amor!
de esa amistad sincera
que a veces prodigamos
sin ningún interés.
¡Dame tu mano amigo,
no me dejes caer!
¡Abrázame!

Ofelia Parrón Céspedes.


lunes, 18 de agosto de 2014

Pequeño niño, que triste te puedo ver
cuando te quitan la sonrisa y roban tu infancia.
Siento la pena que llena tu alma,
y mirándote a ti
pienso cuantos como tu malviven 
en lugares sucios, olvidados por el mundo,
entre lágrimas, miseria y tanto dolor.

¡Que mal repartido está todo esto!

Aquel que vive en una mansión 
y te mira de reojo
como quien mira un pecado, 
cuidando como se cuida la vida
sus riquezas,
y tú pequeño niño
y muchos como tú
no llegan a tener ni lo necesario.
Así tan pequeño, tan ingenuo
con tan poco, tan sin nada
eres más feliz que muchos grandes
que lo tienen todo.
A ti nadie te pone obstáculos, 
y a pesar de la mísera condición 
de vida que aquellos te dejan
no amargan tu existir.
Pequeño niño, como tú muchos
que sufren y nunca dejan de soñar
con juguetes lindos
 y avioncitos de colores,
no piden sólo sueñan 
con su plato de comida
y un corazón que de vez en cuando
les acaricie el alma 
y porque no? 
un beso
que les haga una cosquilla en su mejilla.
Yo me indigno por las injusticias 
que hacen los hombres contra los hombres
porque no hay más víctima que tú pequeño niño
y muchos como tú.
Pobres de aquellos
que se creen poderosos
frente a pequeños
que no entienden ni el porqué 
de tanta falta de cordura.
Que Dios ponga en tu camino pequeño niño 
un hombre honesto, 
que puedas seguir sus pasos
que te enseñe sobre el bien y el mal.
Pequeño niño,
con todo mi respeto hacia a ti,
y de rodillas ante Dios ruego a El por ti
y a ti te pido por favor, 
nunca pierdas tu inocencia
y menos tu valentía.

Hazel Castillo.



Quién pudiera, Federico,
subir hasta el firmamento
para coger una estrella,
ponerla sobre un altar 
y recitarle tus versos;
conversaría con ella 
de tu gracia y tu talento.
¡Ay Federico García!
Quisieron callar tu voz
y maltrataron tu cuerpo
y te quitaron la vida
entre tanto sufrimiento.
Lloraba el Darro en su cause
y el Genil lo consolaba
y media España sufriendo
porque todo lo arrasaban.
Nos hablarán tus escritos
siempre a través de los tiempos;
te sigue admirando el mundo
por tu Obra y gran talento.
¡Oh si a la vida volvieras
como rosa o pensamiento,
o música celestial
sonando a los cuatro vientos! 

Ofelia Parrón Céspedes.

78 aniversario de la muerte de Federico García Lorca.