miércoles, 11 de enero de 2017

Y es que mis letras no son para que te enamores de mí ,sin embargo escribo para ti.
Para que des pasos firmes, para que sepas que a tu paso si alguna mirada se cruza con la tuya, te des cuenta que es por ti, por tu hermosa sonrisa, por esa belleza que se siente en todo el lugar cada vez que llegas, y sobre todo esa belleza que está en ti, que tú te vas y ella permanece.

Te escribo para que mires el mundo como lo mira un niño, con esos deseos enormes de descubrirlo, pensando que ni el espacio es tan lejano y sintiéndose capaz de poder llegar de un salto. Escribo para que siempre sonrías y que nada te quite el aliento a menos que sea el amor, que un día te sorprenda.

Escribo para que sepas lo hermoso y lo maravilloso que eres,

Quisiera que te dieras cuenta de la magia que encierra tu corazón, magia que se filtra por las rendijas de esta sociedad tan agrietada, llena de caretas y de moldes rotos. Te escribo a ti para que sepas que eres extraordinario, que el mundo necesita personas como tú y yo, que vivimos con el alma revuelta, con la corriente en contra y el ímpetu a veces cansado, pero firme como piedra.
Yo escribo para ti, para que no te busques en los lugares equivocados y puedas mirarte como te miro yo, que se te escape una sonrisa al toparte con tu imagen y que se te llene el corazón como se me llena a mi al mirarte a ti.

Ama tus rarezas, así como las amo yo.

Porque estamos hechos de lo mismo, pero yo desde hace tiempo aprendí a acariciar esas rarezas que me hacen diferente, que me hacen única, así como cada uno de mis defectos, los envolví en papel de regalo y me dije a misma: “Felicidades son un regalo para ti, aprende a vivir!.”

Yo no pido que pienses en mi, pero estas letras me hacen pensar en ti, porque sé que las leerás, quizás tardarás, pero con ellas te quiero abrazar.
Tu magia hace tiempo me cautivo, porque lo que yo veo en ti, lo que tú eres no lleva nombre, no se etiqueta, no tiene peso, ni se mide.
Quien tú eres se llama raíces, se llama fundamentos sólidos, que es eso que te lleva y te sostiene, a veces sin que tú mismo lo sepas.
Porque cada día en esa soledad en la vives, pelas y ganas mil batallas, cumples sueños que ni siquiera persigues, y nunca compites para sobresalir porque tu eres único .
Lo que buscas ya lo tienes, te viene de adentro, en tu risa, en tus lágrimas, en tus ganas de vivir, en lo que escondes y en lo que compartes, en lo que callas y en lo que gritas, cree en ti, así como te creo yo.

Yo escribo desde la esperanza que mis letras se queden en ti, como tú te quedaste en mi, que sepas que aunque a veces las situaciones y circunstancias te muevan el piso, y te lluevan los recuerdos, nada podrá despojarte de ti mismo de todo lo que tú eres.
No escribo para que me busques a mi, sino para que te encuentres a ti, porque no eres consecuencia, tú eres causa de todo, porque cada día que pasa me sorprendes, y a cada instante me doy cuenta que eres verbo conjugado que habita en el silencio.


Detrás de la máscara.
©Hazel Castillo.



sábado, 31 de diciembre de 2016

Llegó el momento tan esperado para muchos y tan temido para otros,
llegó el momento de dar gracias,
gracias por lo bueno que paso, y por lo difícil que pasamos,
y que hoy ya se convierte en enseñanza, en combustible para seguir adelante.

En lo personal este año fue muy difícil,pero me di que cuenta que entre más la vida me trato de golpear, mas conseguí el coraje para levantarme y encarar lo que se me presentaba en ese momento.

—Creo que este año me volví un poco más valiente.

Llegó el momento en que nos otorgamos el poder sobre nuestra vida, el llevar un poco la contraria,
a no conformarnos y permitirnos cuestionar las cosas que en apariencia no tienen respuesta.
Este es el día de tomar el control cuando alguna situación nos congela el cuerpo y nuestro corazón parece salirse del pecho, porque ese es tu “yo” cansado, tratando de que te rindas, diciéndote al oído “abandona, no puedes más”

Ten la osadía de decirte a ti mismo yo soy de esos, los que siempre llegan, yo soy de los que consiguen (aunque cueste) lo que se proponen, yo soy de los que van dejando a lo largo del camino pedazos de piel gastada, trozos de vida cansada para que el alma se vuelva ligera, lista para alzar el vuelo.
Seamos de aquellos que renuncian a la compañía de esos que nos absorbe el alma, aunque tengamos que continuar en solitario el camino.
Muchas veces no nos percatamos del lastre que arrastramos porque está tan clavado en nuestra vida que pensamos que es parte de nosotros, cuando la realidad es otra.

Muchas respuestas están a lo largo del camino.

Triunfar no siempre es llegar a una meta, o cumplir un sueño, a veces ni vencer un reto...muchas veces el triunfo está en rompernos a nosotros mismos, en darnos cuenta la persona que somos hoy, ahora, que por mucho tiempo estuvo atrapada en los pliegues de cicatrices pasadas esperando salir.

Llegó el  momento de dar gracias por habernos dado de cuenta de lo que es y aceptar humildemente lo que no fue.
Este es el momento de dar gracias por esos instantes de magia, en los que con los pies atados al suelo, te sorprendiste con el alma levitando hasta el cielo a causa de una sonrisa o de una mirada.

Es el momento de dar gracias por las lágrimas, por las risas, por abrir los ojos este día y poder agradecer.

Ahora nos toca, a partir de ya, vencer la desidia, la mediocridad, y decir no a una sociedad enferma que tiene mucho para dar, pero se oculta asustada, que busca soluciones afuera y no adentro porque dentro solo hay dolor y se cubre el rostro y vive de apariencias, (aunque no se encuentre maquillaje para el alma.)

Este es el momento de agradecer por lo que nos dejo este año, porque la vida, se agradece todos los días.


(Diarios)
©Hazel Castillo.


jueves, 29 de diciembre de 2016

Cómo decirte que eres secreto celosamente guardado
y que tu nombre es verbo sacro que no quiero pronunciar,
que tu recuerdo es tan grande como el mismo océano
y que mi corazón se hace pequeño
al querer recordar.

Como decirte que te vi ser el aire
que me faltaba si no estabas junto a mi,
decirte que cuando te vi quebrarte en mil pedazos,
mi alma sangraba junto a la tuya mientras
mis brazos se hacían cortos al querer abrazarte y no poderte ayudar.

Como decirte que mientras tú te creías nada...
fuiste todo para mi!

Como agradecerte
porque mientras estuve derrotada y como polvo por el suelo
tú me enseñaste a no estar vencida, a dar pasos firmes y hacerle
frente al miedo,ganándole la guerra a la muerte, cuando ésta tocaba
mi puerta.
Como decirte que aunque borraste mi rastro,
tu paso por mi vida sigue intacto,
que la brújula de tu recuerdo, me permite voltear atrás para mirarte sonreír,
pero me impide devolver el tiempo y enmendar aquello que salio mal.

Hoy mi soledad tiene todo de ti
porque te vi ser todo, te sentí todo
me desnudaste completa,despojándome de mis miedos
y fuera del bullicio del mundo fuimos uno.

Sé que hay un muro de silencio entre tú y yo,
y no quiero traspasarlo ni sutilmente,
y aunque he intentado mil veces construir una escalera de
palabras que me ayuden a saber de ti,
siempre respete tu silencio.
 Asi como un día tú viniste a mi en un barquito de papel, hoy me toca a mi
darte estas palabras por que son tuyas, te pertenecen, quizá sin forma ni rima
pero así siempre nos entendimos tu y yo.
Y si no llegaran hasta ti, espero alguien más las pueda entender.

Hoy quiero decirte que desde que te fuiste he sido mil personas diferentes,
pero jamás volví a ser la que era contigo (y me susurro a mi misma que era mas feliz
cuando estaba junto a ti)...

Y hoy que te hecho de menos, no lo digo con dolor,
mas bien como un privilegio al sentirte vivo dentro de mi,
y que aunque tu recuerdo moje mis mejillas, no se si sepas:
( como alguien dijo por ahí) llorar a veces es otra forma de reír.

(Diarios)
©Hazel Castillo.




lunes, 5 de septiembre de 2016

Si me escondo, y  me borro del mundo, me lloran los fantasmas que creo olvidados, y vienen a mi mente las cosas que nunca hice y que un día deseé con todas mis fuerzas.
Si me escondo, me estallan en la cara las culpas y las cargas me dejan seca, y recuerdo que no hay destino para quien vive en el pasado.
Si me callo, se me acumulan los gritos dentro y me crece la impaciencia que alimentó todas las ilusiones que llevaba en mi pecho, y entonces le susurro al oído a mis ausentes... Y huyo de los presentes que no saben notar mi presencia...
Si no lo suelto, lo que me quemó un día, deja una brasa que me quema constantemente y hace sangrar mis sueños, aquellos que nunca perseguí, pero que aún viven en mi.
Si me aferro, si me apego, aquello toma mi lugar, habla por mi, sueña por mi, siente y decide por mí.
Si no lo suelto, se callan las risas de mis noches, me asfixia y sofoca, arrastra mi conciencia y le quita la vida a mis recuerdos para dársela a mis ilusiones reprimidas.
Lo que no quiero ver, brilla más y lo que no quiero escuchar siempre gritara más. Entonces me rompe el corazón y el dolor es tan fuerte que aturde mis sentidos, el dolor quiere salir, y como sea busca la salida, se dibuja en mi sonrisa, desgarra las paredes de mi alma, y astilla mi calma, para que no sienta lo que se convierte en música y entonces cada instante es solo ruido.
Cuando busco sin cautela, me encuentro con recuerdos sin piedad, dolores sin pausa, gritos ahogados lanzados al aire, y revivo las tardes vacías sin música,y las madrugadas ausentes de piel y caricias.
Todo vuelve.
Me golpean los olvidos y el dolor que no termino de entender, repaso todo una y otra vez, entonces siempre vuelvo a sentir lo que ya debería haberse detenido.

Si lo escondo, se convierte en gigante, me cubre de imposibles, me niega y paraliza, me convierte en nada…me silencia.

Pero si me acerco, si los toco, si los miro a la cara, los venso. Y con una lección aprendida los dejo marchar.
Tomo las riendas, y callo sus penas, les susurro al oído que ya dejen de llorar, les doy abrigo y tomo sus manos y así me enfrento mis miedos...a mis gigantes.
A mi dolor, lo invito a salir, a mi soledad, le pido que corra, que se vaya lejos y que regrese cuando ya no sienta ni un poquito de dolor.
No me gusta huir, siempre he pensado que huir es postergar el dolor, es darle un placebo al miedo para que no grite.
Para reír tuve que llorar, sacar cada una de mis lágrimas acumuladas, tuve que terminar para empezar de nuevo.
Pero lo más importante, entendí que si me escondía, si me borraba del mundo, si me callaba, y si cerraba mis ojos,no podía conocerme y para eso tuve que soltar y solo así pude perdonarme.

(Diarios)
©Hazel Castillo.





miércoles, 10 de agosto de 2016

A veces siento que solo existes en mis sueños, que mis pensamientos fueron capaces de crearte, como si fueses un acto de magia.
Siento que un día de tanto soñarte tomarás forma y aparecerás aquí a mi lado,y que en ese momento podré mirar tus ojos, mientras tu te perderás en los míos, te miraré sonreír, y te sentiré...entonces sabré exactamente como eres y quien eres.

Te imagino sentado en alguna mesa de algún café, viendo los trenes pasar, pensando que ese no es el tuyo, que ese no te traerá aquí, donde un abrazo no se pide, se siente y se vive, aquí donde los abrazos son reales…

Cierro mis ojos e imagino que me besas sin rozar mis labios y que me intuyes sin saber siquiera donde estoy.
(Creo que sabes cuando y como te sueño y cuanto entre letras te busco...)

A veces siento que percibes que anduvimos por las mismas calles sin encontrarnos, que nos detuvimos en la misma esquina y miramos la misma gente pasar, buscándonos entre ellos.

 Y entonces me encuentro mirando al sur, esperando una respuesta y tu mirando al norte esperando una señal...

Siento que nuestras miradas y nuestros caminos se cruzaron un día por un segundo, pero nosotros pasamos muy rápido como para tropezar…

Imagino que despiertas con ganas de soñarme y saber quien soy, mientras aquí yo estas ganas locas de compartir el aire que respiro contigo, te imagino camino al trabajo, esperando ponerme un nombre y al llegar a casa delinear mi rostro con tus manos cansadas y por las noches te siento desearme sin tener un cuerpo, mientras tus pensamientos se deslizan por mis rincones sin poderme tocar.

Sabes, que aunque no te conozco te siento, te noto entre los demás, te intuyo, porque mis pensamientos gritan tan alto que llegan hasta ti y sin tocarte te acarician el cuello y besan tus labios…

Sé que es una locura todo esto, aunque, estoy convencida que mis locuras son deseos, y que mis deseos te darán cuerpo y mis pensamientos te darán la vida.

Si me voy, al volver te busco entre todos, y de alguna manera sé que no estás, lo sé por el vacío que siento en la piel y ese frío que nada lo calma, ese abrazo que busco y no está, sé que me faltas aunque nunca te he tenido.
Sé que te espero, y aunque no te conozco, me asusta imaginarte porque siempre se termina necesitando lo que quieres y no puedes tocar.
Siento tu necesidad de abrazarme y me vuelvo loca no poder traspasar los mares y abrazarte tanto que no distingamos tu piel de mi piel.

Quisiera entrar en tu cabeza y traerte conmigo en un remolino que ponga de cabeza tu mundo y de tu mano estar en la misma esquina y tomar contigo un café y juntos ver los trenes pasar y ver tu risa, contarnos historias de cartas amarillas pérdidas en el tiempo…y recordar amores pasados….

Se que un día me leerás y te verás en mis letras, entonces sabrás que existo, que soy real...y querrás venir a buscarme y en mi puerta al abrirla te daré un abrazo, con mis ojos llenos de lágrimas y mi voz rota, feliz por que dejarás de ser imaginario y tu amor será real…

Tan real como tú...


©Hazel Castillo.


sábado, 16 de julio de 2016

Entre mil cosas podría decirte que asumo todo en lo que he fallado, pero no pienso cargar nada, ni como pecado ni menos lo arrastraré como se arrastra una culpa.
Porque hoy emprendo un largo viaje y no quiero que nada me pese, y no quiero que nada me estorbe.
Solo llevaré conmigo un pedacito de mi, el mas inocente quizá, aquel que aún conservo y que guardo bajo llave junto algunos pensamientos lindos y recuerdos felices.

Empezaré a caminar y de la manera más absurda me detendré en alguna esquina esperando una señal que estoy segura no llegará, porque las señales las fabricamos nosotros mismos, con ilusiones y delirios, con pizcas de locuras y de sueños imposibles.
Y entonces estaré lista para ganar sin tener que vencer a nadie, porque esto sólo lo consigue quien conoce el fracaso luego de haberlo dado todo, y esta batalla será conmigo, venciendo mis miedos e intentando ser mejor.
Y que mi único fin sea poder mirarme y saber que no soy de hierro ni de cartón, que estoy viva, que siento, que soy de carne y dolor y que a pesar de los momentos difíciles quiera yo no arrepentirme de nada, porque solo quien lo tuvo todo y hoy no tiene nada que perder, aprende a agradecer cada instante que te regala la vida.

Y limpiaré mi alma, para no llevarla cargada de decepciones, y que todo lo que llegue de ahora en adelante sea un regalo, y cada paso andado, será sabiendo que no fue fácil y miraré al cielo y daré las gracias, por cada golpe que traigo en el orgullo, y me tocaré el alma y diré gracias por cada llaga sanada y por cada herida sufrida. Porque estos serán mi compendio, mi manual de vida, cuando me encuentre perdida y no sepa por donde caminar.

Y mientras camino lento, de reojo miro atrás y veo que voy dejando un rastro de sonrisas pero también de lamentos, y me doy cuenta que en algún momento me he dejado controlar por mis vísceras pero nunca he tenido que bajar la cabeza, que como he sido razón así he sido corazón, que mis errores los he tenido que pagar, y que fui pañuelo como también fui lágrima.
Porque desde niña he intentado reconocerme en cada uno de mis actos, aunque hoy debo reconocer que de mi solo quedan algunas miradas y poco de sal...y quizá solo una mueca triste.

Perdí la cuenta de cuantas veces he caído, pero aquí sigo, me conozco el barranco de la vida, como conozco la palma de mi mano, y manchada hasta los tobillos y con el miedo que me cubre el rostro, me reconozco las ganas y el orgullo de que no me he traicionado.

Y también podría decir que de mi vida pasada no me arrepiento de nada, porque en cada gesto, en cada palabra, en cada beso y en cada instante, fui sincera, conmigo sobre todo, y con cada uno de aquellos que encontré en mi camino y que hoy forman parte de mi herencia, de mi aprendizaje, de esas ganas que hoy me tienen de pie.


(Diarios)
©Hazel Castillo.




sábado, 2 de julio de 2016

¡Tiene cicatrizado el corazón, y su sonrisa esta cansada! -alguien dijo por ahí - lo que no saben es que son cicatrices que me atraviesan la piel y la vida.
 -Otro dijo - ¡Tiene una belleza rara!
Lo que no saben es que es esa belleza, que solo tiene lo remendado, lo que una vez estuvo roto, y ahora fue cosido.
Cicatrices que estarán conmigo para siempre, como recordatorio de una gran batalla convertida hoy en una gran victoria.

Y ahora desnuda frente al espejo con el dedo me recorro esta cicatriz, y no olvido que pude, que aprendí,que en momentos de debilidad fui fuerte,que en momentos de miedo fui valiente y que en momentos de dolor tuve el valor para poder, para aprender, para ser valiente y para continuar.
Para nunca olvidar que caminé en medio de las tinieblas a tientas, con el miedo mas atroz jamas sentido, pero también mas aferrada a la convicción que tenía que continuar para hallar esa luz que me llevara a la salida y que no podía parar hasta encontrarla.


Repaso una y otra vez todas aquellas palabras que he tenido que decirme a mi misma para seguir adelante, para levantarme día a día, conservo en mi mente todos aquellos motivos que me movieron para no perderme cuando el pánico me invadió los sentidos, cuando en las noches que no tenían fin, mis instantes los protagonizaba mi yo mas cobarde que me robaba los sueños y mis ganas, dejando una estela de pesadillas y desesperanza a su paso.


Hoy me presento ante estas cicatrices, y las convierto en el refugio de muchas manos acariciándome el corazón, pensamientos y palabras de animo, sentimientos de muchas personas confiando en mi y en mi capacidad rara de encontrar la luz en medio del caos.
Cada una de ellas será mi talismán para alejar la tristeza, y ahuyentar el dolor, serán mi medicina contra el miedo de asumir, de afrontar. Desde ayer en adelante serán estas cicatrices el trampolín que me impulsen hacia arriba cuando me caiga, ellas serán mi imagen frente al espejo y siempre estará de pie con sonrisa de victoria, serán mi medalla mas preciada de una carrera ganada.

Mi corazón cicatrizado será mi punto de partida, y con cada latido recordaré como he tenido que sujetarme a mi misma para no caer, cada latido será mi brújula que solo marca un destino y ese será el único camino que seguiré.

Gracias doy a Dios por estar, por existir para mi, porque yo soy la prueba definitiva que se puede vivir si se quiere, porque encontré una frontera entre lo pasado y lo aprendido, doy las gracias por todo lo que aprendí mientras guerreaba, por no dejarme llevar por el miedo, aunque lo sentí en las entrañas, gracias por enseñarme que mi mundo puede cambiar, si cambio yo.

Y aquí estoy, con cicatrices en el corazón, remendada, con rendijitas y rincones, pero más fuerte, más sujeta y más suelta a la vida que nunca, más firme pero más ligera, en definitiva más yo. 
Y estoy segura que nunca nada será igual, y si en algún momento me tambaleo ante el vaivén ingrato de la vida, vendré ante este espejo y me desnudaré el alma y la piel y surcaré con mi dedo de nuevo estas cicatrices, y serán mi antídoto ante la idiotez pasajera de querer abandonar, y ellas me hablarán y me recordarán como y cuando todo paso, y recordaré como un día lo logré, para de nuevo amarrarme a la vida y me sacudiré a golpes de realidad todas las bobadas que a veces se acumulan entre la mente y el corazón.
Y así no vuelva atrás y pierda la fuerza, y no pierda la confianza, y que nunca esté en el peligro de olvidar quien soy.

Yo traigo cicatrices en el corazón, pero todos las tenemos, ahí, en alguna parte de tu vida están, ahí donde tocas y sientes, ahí donde tocas y recuerdas, están para recordarnos lo que hemos vivido, 
lo que hemos caminado, para recordarnos que fuimos capaces de tomar la piedrita más pequeña y vencer  al gigante, quizá con miedo, con los ojos mojados y el corazón chiquito, quizá, pero tuvimos la valentía de seguir adelante y salir a este mundo lleno de instantes difíciles, aunque agotados, pero seguimos porque sabemos que hay meta y debemos confiar.

Y estoy aquí con cicatrices en el corazón pero con una victoria ante la vida, y no hay duda que me siento mas hermosa que nunca, porque no hay nada mas hermoso que estar viva.




( Frente al Espejo)
©Hazel Castillo.